En una semana la Secretaría de Movilidad debe definir los criterios para adjudicar un nuevo contrato para la administración de la zona en la que se retienen los vehículos de transporte público, más conocida como patio de Fontibón.
Este fue uno de los compromisos de la entidad distrital con la Contraloría de Bogotá, luego de que ésta le formulara en abril un listado de sugerencias frente a los crecientes problemas de administración y operación en los patios de Álamos y Fontibón, lugares en los que terminan todos los vehículos inmovilizados, incluyendo zorras, motos y bicicletas.
Una de las razones principales para que se iniciara un control de advertencia fue la alta aglomeración en los patios. De 9.000 vehículos en Álamos, 4.500 habían permanecido allí por más de un año por abandono del dueño o atrasos en los trámites de la Fiscalía en casos judiciales.
Una de las primeras medidas tomadas por la Secretaría para descongestionar la sede de Álamos fue abrir una nueva en Suba, a la cual se han trasladado 820 vehículos a la fecha. No obstante, el futuro de los que han sido abandonados no es claro hasta tanto se determinen las razones que los mantienen en ese lugar.
“Es necesario establecer acciones para rematarlos o chatarrizarlos. Estamos hablando de contratos muy importantes que le cuestan mucho dinero a la ciudad”, dijo Víctor Armella, contralor encargado.