Al nuevo gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, Diego Bravo Borja, poco le preocupan las denuncias que hizo el periodista Daniel Coronell en 2010, las que salieron a relucir esta semana a propósito de su nombramiento y que señalan que él sería “el hombre” de Gustavo Petro en la Procuraduría.
Dice que fue él quien le presentó el procurador Alejandro Ordóñez al alcalde y que está convencido de que su experiencia le permitirá demostrar que es la persona indicado para impulsar la revolución del agua, que se ha convertido en la bandera del alcalde.
Aunque reconoce que la Procuraduría lo multó en 2002 por irregularidades halladas en un contrato para la construcción de una planta de tratamiento en los municipios de Villapinzón y Chocontá, cuando era director de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), también señala que se trató de una discusión técnica con la que nunca estuvo de acuerdo y que en su momento dio todas las explicaciones.
Ahora que deja de ser el procurador delegado ante el Consejo de Estado y toma las riendas del Acueducto, sus primeras tareas serán acelerar la descontaminación del río Bogotá y extender el servicio gratuito del mínimo vital de agua hasta el estrato dos.
¿Qué tan viable es que todos los ciudadanos tengan el mínimo vital de agua gratis, como prometió el alcalde en campaña?
Como es un derecho debe aplicarse de manera progresiva. Ya el estrato uno tiene el servicio y vamos a establecerlo en el estrato dos. Ojalá tengamos algún día la capacidad social y económica para que el mínimo vital se pueda extender a todos los estratos. Nuestra prioridad es lograr una verdadera revolución del agua.
El alcalde Petro ha cuestionado la efectividad de la planta de tratamiento de Canoas que se planea construir en Soacha, ¿cuál es su propuesta para descontaminar el río Bogotá?
En cuanto a Canoas, ya hay unas inversiones muy grandes que probablemente orientan hacia esa solución, pero también se ha hablado de la construcción de microplantas para que las aguas residuales lleguen en mejores condiciones al río. Además, hay que buscar soluciones como el manejo y aprovechamiento de aguas lluvias en nuevas construcciones.
Usted fue director de la CAR entre 1994 y 2000, ¿qué relación va a tener el Acueducto con esta corporación?
Una relación de sumo respeto por la autoridad ambiental. Yo defiendo la misión de la CAR y tengo la convicción de que no es hacer obras como le están reclamando, sino ser vigilante de que esas obras se hagan de manera respetuosa con el entorno. No podemos pensar que la ciudad tiene derecho a dañar y que la CAR debe estar obligada a reparar esos daños.
Petro ha propuesto una verdadera revolución del agua, ¿cómo piensa lograrlo?
Tenemos que trabajar en la protección de las fuentes hídricas, en el proyecto de los páramos Sumapaz, Chingaza y Guerrero, que son un trípode de la sostenibilidad de este territorio. No podemos seguir actuando en contra de la lógica de la naturaleza. Hay que construir en lugares apropiados, redensificar, no facilitar que se cambien los usos del suelo, ni que se aumente la urbanización en la sabana de Bogotá.
¿Cree que es viable la integración de empresas de servicios públicos que propone el Petro?
En teoría, las integraciones tienen cierto tipo de beneficios en materia financiera, permiten ahorros por ejemplo en el costo de la facturación, pero es un tema que conduce de manera exclusiva el alcalde y esperaremos que él toma las decisiones al respecto.
¿Hace cuánto conoce usted al alcalde Gustavo Petro?
Nos conocimos desde la universidad, pero nos hicimos amigos hace unos trece años, alrededor de debates muy serios sobre el futuro de esta ciudad, cuando estábamos discutiendo el Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá.
¿Ya pagó la multa que le impuso la Procuraduría en 2002 tras hallar irregularidades en la adjudicación de un contrato?
Esa multa ya fue cancelada y eso no representó ningún escándalo, fue básicamente una discusión técnica y ya di todas las explicaciones. Mi hoja de vida no se puede reducir a una multa, tanto así que el procurador general de la Nación evaluó mis habilidades para hacer parte de la Procuraduría y cumplí dos años y seis meses como procurador.
¿Por que cree que Daniel Coronell señaló en 2010 que usted era “el hombre” de Petro en la Procuraduría?
Respeto mucho su opinión, pero no estoy de acuerdo. Casi que podría decir que fue al revés: yo fui el que le presentó el procurador a Gustavo Petro.