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Miedo en colegios por muerte de menor

Laura Acevedo fue asesinada a menos de media cuadra de su casa, cuando salía a tomar el bus para ir al colegio.

10 de agosto de 2011 - 05:48 p. m.
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A las 5:20 a.m. Laura Melissa Acevedo, de 15 años, se despidió de su hermano Ramiro y salió a coger el bus para ir a su colegio, sin saber que en el oscuro callejón de enfrente de su casa, ubicada en el barrio Chunisa de la localidad de Usme, la esperaba un destino fatal.

Cuando Ramiro salió a trabajar, diez minutos después, encontró a menos de media cuadra un tumulto de transeúntes conmocionados: rodeaban el cuerpo de su hermana, que acababa de recibir cinco puñaladas en el cuello y ya no tenía signos vitales.

“Había entre cinco y siete vecinos, pero ninguno escuchó nada, ninguno vio nada, ninguno supo nada, sólo la encontraron muerta y ni se habían enterado de que era mi hermana”, cuenta Ramiro. “Es extraño que no haya un solo testigo presencial en toda la cuadra, justo en un momento en que mucha gente sale a trabajar y hay bastante movimiento de peatones”, agrega.

La policía llegó diez minutos después, envolvieron a Laura en una sábana, aún con su morral y su uniforme del Colegio Arango Vélez, ubicado en la localidad de Kennedy. Su madre se fue con ella en la ambulancia. Ramiro se quedó paralizado entre los transeúntes, que siguieron sus rutinas.

El coronel Norbey Ruiz, de la estación de Policía de Santa Librada, afirmó que el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y la Sijín adelantan allanamientos e investigaciones exhaustivas para dar con los responsables del crimen. Sin embargo, cuenta el coronel, la falta de testigos presenciales hace que la investigación se prolongue indefinidamente.

“Laura era feliz, tranquila, quería ser psicóloga”, así la recuerdan Yaneth Herrera y Gloria Rojas, quienes cursaban con ella noveno grado en el Colegio Arango Vélez, donde todos los alumnos se unieron en una marcha para exigir una respuesta efectiva de las autoridades y que el hecho no quede en la impunidad.

A la entrada del colegio cuelga un cartel que advierte a las alumnas sobre la presencia de un supuesto psicópata que anda en bicicleta y las autoridades lo buscan por ser el presunto autor de la muerte de una estudiante el pasado 19 de julio. El coronel Ruiz asegura que hasta ahora no hay ninguna relación entre este criminal y la muerte de Acevedo.

Más que la indignación de los estudiantes, en el colegio se respira miedo. Entre lágrimas las amigas de Laura manifiestan que no quieren salir a tomar el bus, que la ciudad es insegura, temen que afuera las espere un destino similar al de su amiga.

“Comparto la marcha y me uno a los estudiantes, el crimen no debe quedar impune como tantos otros. Pero nada nos va a devolver a Laura, lo que necesitamos es prevención, presencia de la policía para evitar más homicidios”, aseguró Ramiro.

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