Al presidente Juan Manuel Santos le gusta comenzar los discursos con alguna anécdota. Ayer, durante el Foro Educativo Nacional, que congregó en Bogotá a unas 200 personas entre maestros, rectores, académicos e investigadores de todo el país, el mandatario recapituló la historia de su hoy coequipero Angelino Garzón, para enviar un mensaje a los estudiantes universitarios.
Luego de recordar su origen humilde en el seno de una familia en Cali, su habilidad para superar cada trampa que le imponía la pobreza y las dificultades para ir a la escuela “muchas veces apenas con una aguapanela en el estómago”, Santos evocó el momento en que siendo ya ministro de Trabajo, Angelino logró graduarse como comunicador social.
“Cuando él se graduó yo era su compañero de gabinete. Recuerdo particularmente algunas palabras que dijo a los medios de comunicación. Angelino pidió a sus colegas y compañeros de estudio de todo el país una cosa muy bonita: no ser prisioneros de verdades absolutas, ser tolerantes y desarmar con las palabras”, comentó Santos, quien a renglón seguido, ratificó su promesa de retirar la reforma siempre y cuando los estudiantes vuelvan a sus clases.
“Tienen la palabra del presidente. No les vamos a hacer conejo y les pedimos que no le hagan ustedes conejo al país”, apuntó Santos y aprovechó la reunión del sector educativo para reiterar su apoyo a la ministra María Fernanda Campo.
Los asistentes aplaudieron las palabras del presidente y la mayoría reconoció la buena voluntad del Gobierno para discutir una nueva reforma a la educación superior.
Para Alberto Espinosa, miembro de la Fundación Empresarios por la Educación, “la apertura al diálogo, planteada por el presidente y la ministra, es una oportunidad excelente para que se desarmen los espíritus y se dialogue de forma constructiva”.
Ricardo Gómez, rector de la Universidad de Caldas, presente en el evento, cree “que la dimensión que ha tomado el debate es la oportunidad para proyectar la educación superior al siglo XXI. Y eso implica autoexigencias como país muy interesantes”. Pero resaltó que lo más importante es “poder conversar sin la presión del cese de actividades. Esa actitud generosa del Gobierno debe implicar reciprocidad”.
Gómez plantea, en caso de que los estudiantes levanten el paro y se inicien las discusiones, elaborar un estudio técnico sobre la realidad de las instituciones de educación superior y que éste sea realizado tanto por universidades públicas como privadas.
Por su parte, Jesús Manuel Sinisterra, representante de los estudiantes ante el Consejo Nacional de Educación Superior (CESU), cree que los estudiantes “deberíamos aceptar la propuesta. Es un compromiso público del presidente ante un país. Debemos aceptar ahora que existe buena voluntad para construir una reforma desde las bases académicas”.
Ante la crisis que vivió el sector el último mes, Margarita Peña, directora del Icfes, recordó que “el tiempo que se pierde no se recupera”. Según las cuentas del Gobierno, durante el mes que ha durado el paro se afectó la vida académica de 550.000 estudiantes y tuvo un costo de $150.000 millones.
La funcionaria hizo un llamado a que lo que se lleve a cabo en adelante procure hacerse respetando los tiempos previstos para el aprendizaje.
Reacciones
Ricardo Gómez, Rector U. de Caldas
Lo importante es conversar sin la presión del cese de actividades. Esa actitud generosa del Gobierno debe implicar reciprocidad.
Alberto Espinosa, Empresarios por la Educación
La apertura al diálogo planteada por el presidente y la ministra es una oportunidad excelente para que se desarmen los espíritus.
Margarita Peña, Directora del Icfes
Es necesario plantear un análisis de los argumentos de lado y lado, sin prejuicios. Porque las dos partes quieren lo mejor.
Laura Ligarreto, Líder de MANE
El fin de semana decidiremos si aceptamos la propuesta del Gobierno; esperabamos una decisión sin condiciones.
Preguntas para.. Mauricio Archila, investigador del Centro de Investigación y Eduación Popular (CINEP), experto en movimientos sociales.
Usted estuvo en la marcha de ayer, ¿qué reflexiones le produjo?
Fue muy impresionante. Hacía mucho tiempo no veíamos una marcha tan numerosa. Además, tuvo un amplio carácter pacífico y vinculó a toda la ciudadanía. Esto demuestra que la marcha pacífica sigue siendo una forma de acción política que logra conquistar cosas importantes.
¿Qué ganaron ayer los estudiantes?
Formalmente, lograron la promesa del retiro del proyecto de reforma. Pero no es el único. Los estudiantes quieren que se implemente un procedimiento para abocar una discusión que permita la participación de los estamentos universitarios. Yo creo que inteligentemente el movimiento va a captar la nueva dinámica, y va a levantar temporalmente el paro para dar una pauta de reorganización y concertación con el gobierno. Ahora: si no les cumplen, seguirán movilizándose.
¿Qué condiciones permitieron esta movilización?
En términos generales, el cambio de Gobierno ha aliviado una carga muy negativa que hubo frente a la protesta durante los dos gobiernos de Uribe. En términos particulares, creo que la reforma fue inconsulta, muy descarada –en términos de la cuestión que concernía al ánimo de lucro-, y con profundos problemas relativos a la financiación, cobertura y autonomía de la universidades. Eso dejó ver que la reforma concebía la educación más como un negocio que como un derecho.
¿En qué se equivocó el gobierno?
En hacer la reforma a puerta cerrada y luego hacer una pantomima de participación con los rectores y algunos estudiantes.
¿Podrían los estudiantes despertar otros movimientos sociales en Colombia?
Sí. Los estudiantes le están dando una gran lección a los otros movimientos sociales e incluso a la insurgencia, que debe entender que por estas vías se consigue mucho más que por las armas.