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Opinión: En este lado Julián Triana y en este otro Julián Forero “Fuchi”

Parece que algunos concejales de Bogotá no tienen claro el lugar que ocupan en la política de la capital del país.

19 de septiembre de 2025 - 06:19 p. m.
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Lo anterior lo expreso luego de ver las actuaciones de los concejales Julián Triana y Julián Forero (Fuchi). No fue nada positivo ver al concejal Triana en una rumba por fuera del horario reglamentado para este tipo de actividades, y lo que es peor, sin reconocer su error.

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Triana está en todo su derecho de no compartir la decisión de establecer límites en los horarios de la rumba nocturna, pero una cosa es debatirlo desde los escenarios políticos de la ciudad, como corresponde, y otra muy distinta es transgredir la norma, desafiando el orden que, como concejal de Bogotá, está obligado a vigilar.

La lucha que viene adelantando la Administración contra los llamados “sindicatos” no es de poca monta, ya que está demostrado que, bajo esta figura, se esconden quienes burlan las normas para establecer sitios de rumba clandestina, donde se vende licor adulterado, se comercializan drogas ilegales y se camufla la prostitución.

Se supone que Triana, en lugar de estar participando en este tipo de diversiones, debería ejercer su función como concejal para exigirle a la Alcaldía de Bogotá un mayor control y vigilancia, con el fin de desmantelar estos lugares y obligarlos a operar dentro de los horarios establecidos por la norma.

Y ni qué decir del concejal Julián Forero (Fuchi).

Por otro lado, vemos al concejal Forero participando en manifestaciones de conductores de motos en las que se bloquean las vías de la ciudad, afectando la libre movilidad de millones de personas que se desplazan diariamente para cumplir con sus responsabilidades.

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Parece que el concejal Fuchi no ha entendido que una curul en el Concejo de Bogotá no le otorga licencia para hacer lo que se le da la gana en la capital del país, sin que nadie pueda reclamarle.

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Fuchi aún no comprende que puede representar los intereses de determinado sector de la ciudad —en este caso, los conductores de moto—, pero desde los escenarios de debate. Y que, si va a acompañar alguna manifestación, debe hacerlo de manera civilizada, invitando a los marchantes a no afectar a los demás bogotanos.

El asunto es que hace todo lo contrario, pues no solo sirvió de instigador, sino que además aprovechó el momento, rodeado de otras personas, para agredir verbalmente al periodista José Camilo Castiblanco, quien pudo haberse visto afectado por los manifestantes exaltados.

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Sorprende el silencio de los demás concejales y, en particular, el de Diana Diago, quien, en lugar de reprender a su compañero y colega por su comportamiento en la manifestación, arremetió contra el alcalde Carlos Fernando Galán y su secretaria de Movilidad.

¿Acaso el actuar del concejal Fuchi no merecía un llamado de atención por parte de la plenaria del Concejo de Bogotá? ¿El silencio de los concejales frente a las actuaciones de Julián Triana y Julián Forero es acaso una muestra de complacencia por parte de sus colegas?

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Espero que los órganos de control, especialmente la Procuraduría General de la Nación, pongan freno a esta situación con estos dos concejales, a ver si así aprenden que hay cosas que no se deben hacer.

Por Sevillano

Periodista y columnista de opinión sevillanoscar periodistasevillano@gmail.com
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