Los conductores ebrios al volante siguen causando desgracias. Un nuevo caso se presentó en el norte de Bogotá en la avenida Boyacá con calle 163 el pasado sábado en la noche. Jhonatan Marroquín, esposo de Neidy Zuluaga, de 22 años, contó su historia a ElEspectador.com denunciando una presunta negligencia por parte de la Policía de Tránsito.
Neidy se dirigía a su vivienda ubicada en la calle 162 con 62. Cuando iba a pasar la avenida Boyacá, a la altura de la calle 163, un conductor ebrio la atropelló aparatosamente dejándola con graves heridas. De inmediato, vigilantes que trabajan en la zona acudieron al lugar para prestar ayuda y llamaron a la Policía de Tránsito y a su esposo.
Cuando Jhonatan llegó al sitio donde se presentó el accidente, su esposa ya estaba en la ambulancia esperando a ser trasladada de urgencias a la Clínica de La Colina, en donde se encuentra todavía hospitalizada en cuidados intensivos y con serias heridas en su cuerpo.
El accidente ocurrió a las ocho de la noche y de acuerdo con la información suministrada por Jhonatan, al conductor identificado como Rodrigo Alexánder González Beltrán, de 30 años, quien conducía un Nissan Sentra de placas BHH 791, no le fue practicada la prueba de alcoholemia por los agentes de tránsito que atendieron la emergencia.
Según él, a Rodrigo le hicieron la prueba hacia la una de la mañana luego de ser llevado a Medicina Legal. Dicho examen arrojó grado uno de alcohol.
“Testigo me contaron que ese señor se pasó el semáforo en rojo y no podía de la borrachera. Los vigilantes dijeron que él intentaba levantarla y le decía que no le había pasado nada, que solo era un raspón. Mi esposa tiene múltiples fracturas: el pie izquierdo, la tibia, el peroné y el tobillo derecho, además, se dio un golpe fuertísimo en la cabeza”, contó.
Jhonatan espera que las autoridades se apersonen del caso y que el conductor que ocasionó el accidente responda por lo sucedido.