Este martes hizo público el plan que tiene para adjudicar los contratos para reemplazar los buses que saldrán de circulación en 2016 y que prestan el servicio en la fase I (calle 80, avenida Caracas y autopista Norte) y fase II (avenida Suba y NQS). Su idea: incluir a los ciudadanos como accionistas, tener más biarticulados y buses eléctricos. Pero vamos paso a paso. Por ahora, apenas se conoce el proyecto de pliegos de la licitación, con la que se elegirían los nuevos operadores.
El cronograma es bastante optimista, ya que propone abrir la licitación el 1° de diciembre y cerrarla el 14 del mismo mes, plazo difícil de cumplir si se compara con lo que ha ocurrido con otras licitaciones menos complejas. Por eso, lo más seguro es que la adjudicación de los contratos quedará en manos de la próxima administración.
El afán de comenzar a abrir la licitación se debe a que en un año se acaba el tiempo de uso de 400 buses que prestan el servicio en la fase I del sistema y la administración debe evitar que se interrumpa el servicio. Además, no tendría que renegociar de nuevo una extensión de los actuales contratos y podría imponer condiciones más beneficiosas para el Distrito y fijar nuevas reglas para los nuevos operadores.
Los contratos durarían 15 años. Una de las reglas que propone Petro es que cada oferente incluya como mínimo un 30% de accionistas, que representen pequeñas empresas. La idea es que la propiedad sea lo más democrática posible y que al menos 200 mil bogotanos se vuelvan copropietarios de la operación de buses, explicó el mandatario. Por eso, la empresa que incluya la mayor participación de ciudadanos logrará mejor calificación.
Otro de los aspectos a los que le apuesta el proceso es a un aumento de oferta, al exigir más buses biarticulados (240), que se sumarían a 400 articulados. Algo que ayudaría en la calidad del servicio, como lo anota Darío Hidalgo, exsubgerente de Transmilenio e investigador en transporte sostenible. Sin embargo, sólo una tercera parte de las estaciones está acondicionada para operar con biarticulados y se necesitarían modificar el resto, explica Herman Arias, representante de los actuales operadores.
En la puntuación que propone en el proyecto de pliegos se favorece a quienes incluyan buses eléctricos. Pero estos vehículos son más costosos que los híbridos. Esto impactaría la tarifa que se les debe pagar por su operación y habría que evaluar alternativas para no encarecer el pasaje. A propósito de éste, otra novedad es que se deja a disposición de los oferentes la opción de proponer descuentos según franja horaria, tipo de usuario (estudiantes, por ejemplo) o descuentos por volumen de compra.
En cuanto al tema de los buses eléctricos, para algunos interesados, llama la atención esta regla, teniendo en cuenta que una de las firmas que más ha promocionado el Distrito ha sido la china BYD. En junio pasado, incluso, presentó el primer bus eléctrico y resaltó sus bondades. Medios como Noticias Uno contaron sobre reuniones entre funcionarios de TM hablando de la posibilidad de incluir a BYD como accionista de operadoras en quiebra del SITP.
Finalmente, otro aspecto que incluye el proceso que acaba de comenzar es que los nuevos buses, al terminar el contrato, pasarán a ser propiedad del Distrito y no de los operadores como sucede hoy.