El sistema de salud pública de Bogotá tocó fondo. Con un hueco de $260 mil millones en sus estados financieros, los 22 hospitales del Distrito están a tres semanas de negar buena parte de sus servicios a unos 640 mil bogotanos.
“Si las cosas siguen por donde van, las personas afiliadas a las Empresas Promotoras de Salud del régimen subsidiado que les deben dinero a los hospitales sólo podrán ser atendidas de urgencia”, aseguró ayer el secretario de Salud de Bogotá, Guillermo Alfonso Jaramillo.
La alerta hace parte de una extensa carta enviada por Jaramillo y los gerentes de los 22 hospitales distritales al presidente Juan Manuel Santos, a quien advierten que es hora de que el Gobierno tome drásticas medidas para sacar de la quiebra al sistema de salud y evitar que, como asegura Jaramillo, “continúe siendo un negocio para un grupo de particulares”.
Según la carta, cinco de las ocho EPS del régimen subsidiado en la capital están quebradas y no han sido capaces de ponerse al día con los hospitales, pese a que tres de ellas están hoy intervenidas por la Superintendencia de Salud.
“La Superintendencia no nos para bolas, se parece a Shakira: ciega, sorda y muda”, comenta Jaramillo. Ante el silencio de esta entidad, el secretario de Salud asegura que el responsable de sacar al sistema de la crisis es el Gobierno: “Fueron ellos quienes autorizaron a estas EPS a operar en la ciudad”, asegura.
Jaramillo le propuso públicamente al presidente Juan Manuel Santos que tome una porción de lo recaudado por la Nación con el impuesto del cuatro por mil y la destine a subsanar las deudas de las EPS. La propuesta se produce justo en momentos en que el Congreso tramita, por iniciativa del Partido Conservador, un proyecto de ley para el desmonte de este impuesto.
La misiva, adicionalmente, le recuerda al Gobierno que la Procuraduría, la Contraloría General y la Corte Constitucional han pedido cambios inmediatos al sistema de salud del país. Mientras que la Corte declaró el colapso del sistema, la Procuraduría ha solicitado que se declare el estado de cosas inconstitucional.
“La situación nos hace pedirle un S.O.S. al presidente de la República para que no sea demasiado tarde, para que no colapse el sistema, que ya puede estar colapsando”, aseguró el funcionario.