La fábrica de muebles Nataliers, ubicada en la localidad de Kennedy, fue cerrada por la Secretaría de Ambiente por afectar el ambiente y la salud de los capitalinos.
“Además de impactar el ambiente con sus procesos productivos el establecimiento no tenía registrado el libro de operaciones, ni contaba con un área para la disposición del retal, la viruta y el aserrín originados en el proceso de transformación de la madera”, señal la Secretaría de Ambiente.
Según el Distrito, la empresa no posee zonas y ductos que aseguren la adecuada dispersión de las emisiones generadas en el proceso de pintura de la madera, de tal forma que no afecte a los trabajadores, ni a los habitantes del sector. Sumado a esto no cuenta con un plan de gestión integral de residuos peligrosos.
“Es importante que este tipo de establecimientos operen respetando todos los lineamentos ambientales para evitar que el aire y la salud de los vecinos se vean afectados. Esta empresa debe realizar todas las adecuaciones establecidas para que pueda volver a operar”, señaló Susana Muhamad, secretaria de Ambiente.