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Promover o regular la micromovilidad, la dualidad de la Alcaldía de Bogotá

Aunque los capitalinos tienen varias soluciones para moverse en esta jornada, muchas de ellas no tienen visto bueno de la Alcaldía. De hecho, la falta de acción ha propiciado el crecimiento del transporte compartido.

Las bicicletas y patinetas compartidas buscan complementar la labor del transporte público. / Cristian Garavito – El Espectador
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Hoy se lleva a cabo una nueva jornada del Día sin Carro y Moto, que es tradición hace 19 años. Esta iniciativa busca  tener un día con menos ruido y contaminación, así como impulsar modos de transporte alternativos para la compleja movilidad de la capital. Más allá de lo ambiental, este día dejará en evidencia la dualidad que hay en la ciudad frente a la promoción de alternativas para desincentivar el uso de vehículos particulares. ¿Por qué? Mientras el Distrito fomenta el uso de la bicicleta y otros medios para hacer de Bogotá una ciudad inteligente, al tiempo libra una “guerra fría” con algunos privados que le están brindando a la ciudad, a través de aplicaciones, servicios que la administración no ha podido sacar adelante.

Esto se evidenciará alrededor del tercer objetivo de esta jornada: fortalecer el sistema de transporte masivo. Aunque casi todos tendrán que dejar su carro en casa, seguramente una porción de estos no se movilizarán en bus, sino que optarán por alquilar, desde su teléfono móvil, una bicicleta o una patineta eléctrica, que podrán recoger en aceras y parqueaderos, dispuestos por algunas empresa particulares.

Este es uno de los puntos de discordia entre la Secretaría de Movilidad e iniciativas como Muvo, BiciCo y Grin-Rappi, tres de las empresas que recientemente han desarrollado aplicaciones para alquilar vehículos eléctricos y así suplir necesidades de micromovilidad en la ciudad. La seguridad (vial y personal) es la otra arista del enfrentamiento entre la autoridad en movilidad y los emprendimientos.

Estas dos razones han motivado a la Secretaría a realizar los primeros anuncios con miras a regular este tipo de servicios mediante aplicaciones, teniendo en cuenta que su obligación es garantizar que todo el transporte esté regulado bajo sus condiciones, y más aún las alternativas que se lucran de esta actividad.

Micromovilidad, más adelante que el Distrito

El concepto de micromovilidad nació con las nuevas tecnologías, y hace referencia a cómo moverse en ese primer o último tramo de cada viaje. Por ejemplo, en el caso de un usuario de TM, su micromovilidad se resuelve con un transporte que complemente el trayecto que debe hacer desde la estación hasta su casa, y que en ciertos casos es una distancia considerable. Ahí es donde entran al ruedo las aplicaciones de vehículos compartidos.

Esta carencia ha existido siempre y, de hecho, fue la razón por la que nacieron otros tipos de vehículos como los bicitaxis, servicio que el Distrito apenas está en proceso de regular. Al ver en este vacío una oportunidad de negocio, algunos promotores de estos nuevos modos de transporte dicen que los emprendimientos y las soluciones están yendo más rápido que las autoridades.

Camilo Rueda, cofundador de BiciCo, app que funciona en el nororiente de la ciudad, afirma que la ciudad está rezagada en la micromovilidad y que las autoridades, en vez de ofrecer soluciones, están complicando el avance de estas ideas. “Los emprendimientos y necesidades de los usuarios están yendo más rápido que la regulación pública. Eso los obligaría a avanzar, porque es claro que deben existir condiciones, pero no lo han hecho. No traen expertos, no consultan con ciudades que ya tienen estas alternativas, y solo se cierran a decir que no se pueden permitir. Eso es contraproducente para la ciudad”.

Una evidencia de que el tema está estancado es que los privados apenas se han reunido con Movilidad dos veces, una en diciembre y otra en enero, a pesar de que las soluciones nacieron hace casi dos años. Y aunque esos encuentros pretendían buscar acuerdos para permitir la integración de estas propuestas al circuito de movilidad sostenible, apenas se discutieron algunos aspectos técnicos.

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Por eso, Daniel Bernal, gerente comercial y de alianzas de Muvo, la primera app de bicicletas compartidas que llegó a la ciudad, dice que es necesario que el Distrito ponga acelerador en este tema. “La agenda de las reuniones giró en torno a explicar el modelo de negocio de cada empresa y se tocaron varios puntos como requerimientos técnicos de las patinetas, la seguridad de los usuarios, los seguros de las empresas y los impuestos para operar. La idea es sentarnos a finales de mes para que Movilidad nos muestre más lo que han trabajado, porque hasta ahora las reuniones han sido de exploración”.

Las dudas de los promotores de las nuevas apps frente al futuro de las alternativas que lideran las resume Jesús David Acero, biciactivista y magíster en medioambiente, con un ejemplo diciente: el fracaso del Distrito en su intento por crear el sistema público de bicicletas. De acuerdo con el experto, estos cambios que ya están asumiendo ciudades líderes de la región como México D.F. y Santiago de Chile, no pueden evitarse si no se tienen propuestas efectivas.

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“Los vehículos compartidos son un tema que las ciudades están recibiendo como respuesta a las necesidades de movilizarse y los gobiernos no están respondiendo. Son cambios fundamentales para los primeros y últimos trayectos. Es lamentable que la ciudad no dé la pelea para proponer salidas y que estos modelos salgan adelante. Pareciera que Movilidad quisiera evitar que estos ejemplos se den en la ciudad, pero a su vez ha sido incapaz de desarrollar un sistema de bicicletas públicas, así que estamos como hace 10 años en ese sentido. El Distrito no ofrece alternativas y aparte quiere confiscar los vehículos que llenan ese vacío. Eso es irresponsable”.

Acero hace referencia a las únicas medidas que, por ahora, ha anunciado la Secretaría de Movilidad, que luego de la última reunión con los empresarios advirtió que decomisarán las bicicletas que usen espacio público. La otra medida es una circular emitida a finales de 2018, en la que hizo una serie de recomendaciones de seguridad y estacionamientos para los usuarios de las patinetas. Al consultar a la entidad sobre el trabajo en este sentido, indicaron que el pronunciamiento está en los anuncios hechos hasta ahora.

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Vale recordar que las bicicletas y patinetas compartidas no son el único lío que tiene Movilidad frente al auge del transporte mediante aplicaciones. El Distrito también está buscando cómo detener el ascenso del mototaxismo y las apps que les compiten a los taxistas, como Uber y Cabify. Sin embargo, los esfuerzos han sido en vano y todos los modelos siguen operando, en medio de los reclamos de empresarios y usuarios. Al final de este día, más allá del balance de la jornada, quedará la reflexión sobre cómo llegar a un punto en el que la ciudad pueda subirse al movimiento de ciudades inteligentes.

Día sin carro en cifras.Johnatan Bejarano.
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