La alegría que inspira la Noche de Velitas terminó en amargura para Melissa Castro, por cuenta de los ladrones que aprovechan la temporada decembrina para intensificar su accionar e innovar en sus modalidades de delinquir. Ese viernes, Melissa departía junto a su pareja en un restaurante del norte de la capital. Recién llegaba de disfrutar del alumbrado en el Parque de la 93. Sin embargo, otra pareja —que vestía de forma impecable— le robó su bolso. Fue un descuido, uno de los principales factores que aprovechan los delincuentes a la hora de actuar.
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El hurto quedó registrado en las cámaras del establecimiento: restaban cinco para las diez de la noche cuando aparece la pareja en escena. Simulan buscar una mesa —el restaurante estaba a reventar—, se acomodan apenas a centímetros de su víctima. Fijan su objetivo: el bolso de Melissa, que colgaba en el espaldar de su silla. Uno de los delincuentes se sienta en una mesa, se quita la chaqueta y de nuevo se pone de pie, justo a espaldas de Melissa. Se acerca con sigilo y en un hábil movimiento desprende el bolso. Luego sale del lugar con una mujer.
Melissa sospecha que la pareja no estaba sola y advierte que, tal como evidenció en las cámaras, había otras personas que justo en el momento del robo distraían a los meseros. Por la versión que entregó el personal del restaurante, también pudo determinar que la pareja había reservado una mesa para seis. “Los vecinos del sector dijeron que a esa pareja la ven seguido robando en la Zona T. A mí nunca me había pasado, siempre pongo el bolso debajo de la mesa y hasta me lo amarro, pero me descuidé”, explica la joven.
Delincuencia, al acecho
El caso de Melissa se suma a las 12 personas que cada hora denuncian un hurto en Bogotá. Con la llegada de la época decembrina se disparan los atracos, las estafas (como el paquete chileno), los fleteos, los casos de cosquilleo y los robos a viviendas. Muestra de ello es que solo en diciembre pasado se denunciaron 8.042 hurtos.
Según la coronel Patricia Lancheros, jefa del área de Prevención de la Policía, más allá de que los ladrones actúen cada vez de forma más sofisticada, la gente también debe estar más atenta. Dicho en otras palabras, “no dar papaya”.
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En bancos
El momento preferido por los ladrones para actuar es cuando los ciudadanos retiran o consignan dinero. Según la uniformada, desde la conocida adulteración de cajeros automáticos hasta los falsos funcionarios son las modalidades más comunes por estos días. En los cajeros, por ejemplo, los delincuentes ponen láminas que impiden retirar el dinero, haciendo creer al usuario que está dañado. Cuando este se va aparecen los ladrones para sacar los billetes.
“Por eso, siempre revise las bandas y las ranuras del cajero, que no tengan objetos extraños. Si el dinero no sale, llame al banco, a la línea 123 o al cuadrante de la Policía”.
Cuando haga transacciones en efectivo, la uniformada recomienda pedir el acompañamiento de la Policía y abstenerse de aceptar la ayuda de extraños, en especial de aquellos que, simulando ser empleados de la entidad, se ofrecen a ahorrarle la fila y atenderlo de forma personalizada.
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En la casa
Para esta época, muchos viajan y se disparan los hurtos a residencias. Según la Policía, el hecho de que alguno de los integrantes de la familia divulgue por redes sociales que se van de viaje es un factor que aprovechan los delincuentes. Por ello, la recomendación es no hacer públicos estos eventos, ni tampoco dejarles las llaves a vecinos o conocidos, una situación que se presenta con mucha frecuencia entre quienes tienen mascotas y buscan quién los saque a pasear.
Llamada millonaria
Otra modalidad delincuencial que aumenta es la denominada llamada millonaria, en la que los ladrones se contactan vía telefónica con sus víctimas, bien sea ofreciendo premios; haciéndose pasar por autoridades o amigos de algún familiar. De esta forma obtienen que les consignen dinero o logran que sus víctimas les entreguen electrodomésticos. Los más vulnerables ante este tipo de hechos son los niños que están en vacaciones. De allí la importancia de no suministrar información de sus parientes a nadie, ni abrirles la puerta a extraños, pues también muchos delincuentes se hacen pasar por empleados de empresas de servicios públicos.
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En las calles
La Policía advierte a quienes dejan los vehículos en bahías (por ahorrarse lo del parqueadero), pues allí son más vulnerables a un hurto. “Los ladrones ya no rompen la ventana para robar, sino que tienen una cuerda que meten con mucho cuidado, levantan el seguro sin que se active la alarma y se roban los bolsos”, explica la uniformada.
Para evitar casos de cosquilleo, sugiere no llevar tantas bolsas y estar alertas con los niños, pues los delincuentes están al acecho ante el menor descuido. A la hora de hacer las compras, la recomendación es no descuidar las tarjetas, para evitar que terminen clonadas.
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