Familiares y amigos cercanos de Ernesto Amaya, el hombre que habría secuestrado y violado a sus dos hijastras durante 10 años, aún no entienden cómo el sujeto fue capturado bajo testimonios que ellos consideran falsos. De acuerdo con la versión de la Dirección de Protección y Servicios Especiales (Dipro) de la Policía, Amaya violó y embarazó a las niñas cuando tenían 16 y 13 años. Juan Carlos Amaya (hijo mayor del implicado), José Ricardo Lugo (amigo y compañero de trabajo), María Cristina Pereira (dueña del local en donde trabajaba Amaya) y Maria Gisela Cossio (actual pareja del sujeto) hablaron con El Espectador sobre el testimonio de la hijastra mayor de Amaya que fue publicado por este diario en su edición de domingo. (VEA: Diez años de violaciones y amenazas)
“Lo primero que hay que decir es que él es un buen señor, un trabajador. Él vivió con la hijastra mayor en estado libre y luego se casaron por lo civil. Ella trabajaba con él, pero un día lo dejó, lo abandonó, y dejó a los niños ahí”, asegura José Ricardo Lugo. Juan Carlos Amaya coincide con Lugo y agrega que su padre “jamás maltrató a ninguno de sus hijos”. Con respecto a las hijastras dice que “la relación con ellas fue voluntaria. La hijastra mayor dice que fue secuestrada, pero hizo estudios en el Sena. Una persona no puede decir que está secuestrada cuando sale a estudiar. Yo alcancé a vivir un año con ella y con mi papá. La relación era buena. Obviamente las relaciones tienen dificultades, pero nunca vi golpizas”.
Según Lugo, hay un dato que no ha sido revelado: “Hace ocho años, cuando conocimos a Ernesto, la hijastra mayor había tenido un hijo con él, que nació con síndrome de Down y que falleció cuando tenía dos meses. Ella no ha querido decir que Ernesto tenía una excelente relación con el padre de ella, que vive en Tena, ni que se casó con él por lo civil”.
En relación con el hijo que tuvo Amaya con su hijastra menor, cuando ésta tenía tan solo 13 años, Lugo cuenta que “ella va a declarar a favor de Ernesto. Porque el embarazo fue con entero consentimiento de ella. Un día hablaba con Ernesto y él me contó que ella fue la que se metió con él”. Añade Cossio, la actual esposa del implicado, que “la hijastra mayor también lo buscaba y él la rechazaba. Ella lo perseguía. Cuando abandonó al niño, nunca volvió a aparecer ni se preocupó por él. En los cinco meses que estuve con él jamás recibí ningún tipo de maltrato”.
En todo caso, los entrevistados aclaran que conocen a Ernesto Amaya desde hace ocho años y que de lo que pasó en años anteriores “no pueden dar certeza”: “nosotros no conocimos a la mamá de las hijastras. Sobre el fallecimiento de ella sólo sabemos que fue por causas naturales”, dice Lugo. Por el contrario, Juan Carlos Amaya sí conoció a la madre de la hijastras (que murió en 2004 por causas que no se han esclarecido): “en esa relación hubo demandas y los problemas de relación, pero ellos sin embargo se mantuvieron juntos”.
Sobre las supuestas amenazas que recibieron las hijastras por parte de Amaya, José Ricardo Lugo comenta: “Ernesto está donde está por bobo, porque no quiso demandar cuando el novio de la hijastra mayor lo amenazó. A él lo atacaron en el taller donde trabajaba y le llegaban amenazas a la casa. En una de las conciliaciones con Bienestar Familiar el tipo le dañó el carro con una piedra”.
Los entrevistados coinciden en que “la hijastra mayor era una buena persona, una señora”. Lugo asegura que la mujer, de 24 años, sufre de problemas psiquiátricos: “Ella tenía una orden para ir con un psiquiatra cuando abandonó a Ernesto. Nosotros no entendemos por qué está haciendo todo esto. Lo único es que ella no pudo tener la custodia del niño y de pronto es una venganza. Ella dice que Ernesto la ha amenazado y tendrá que probarlo. Es verdad que Ernesto tiene un hermano que estuvo en la cárcel, pero él ya pagó su pena y no se puede decir que él sea el de las supuestas amenazas”.
María Cristina Pereira, jefa de Amaya, señala: “Si ella dice que él la maltrataba, la secuestraba, ¿por qué se iba a vacaciones con él?, ¿por qué tuvo otro hijo con él y por qué se casó? Ella se fue, pero cuando estuvo con Ernesto yo nunca vi peleas, ni golpes. De hecho, él me pedía plata prestada para mandarle a la hijastra menor, para cumplir con las obligaciones con el otro niño. Él es un excelente padre”.
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