El general Rafael Parra pudo comprobar mediante diálogos con habitantes de esa comunidad que el Mayor Rodríguez siempre desempeñó una "excelente función", por lo cual vio la necesidad de restituirlo a su cargo de comandante de la Estación de Policía de la localidad Rafael Uribe Uribe.
La comunidad no estaba de acuerdo con la decisión tomada por el comandante de la Policía de Bogotá, general Rodolfo Palomino, de destituir al Mayor Rodríguez por un error que cometieron otros policías al quemar a dos jóvenes con gasolina.
De acuerdo con el general Palomino las destituciones fueron ordenadas por la Policía General. Entre tanto, uno de los padres de uno de los menores contó que su hijo fue esposado a una reja, para posteriormente ser rociado con gasolina y quemado. Los jóvenes habían sido detenidos tras protagonizar una riña callejera.
Palomino sostuvo que por estos hechos fueron destituidos un subintendente, un patrullero y dos auxiliares que se encontraban de servicio en la estación Rafael Uribe Uribe, al sur de Bogotá.
Según informó la institución, a través de un comunicado de prensa, "por voluntad de la dirección general de la Policía fueron destituidos: El subintendente Anatolio Martínez Martínez, el patrullero Ómar Cervantes, el auxiliar de Policía Diego Alejandro Medina y el auxiliar de Policía Yair Melo".
Los residentes de la localidad Rafael Uribe Uribe, al sur de la capital, lograron la restitución del Mayor Paul Rodríguez Campo, a quien respetan porque siempre ha velado por la seguridad de la zona debido a que es muy cercano a la comunidad.