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¿Sirve el toque de queda en Soacha?

La medida cumple dos meses y en el municipio señalan que los hurtos y las riñas callejeras han bajado. Jóvenes piden más programas de educación.

15 de octubre de 2015 - 10:38 p. m.
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El toque de queda para menores en Soacha, decretado por la Alcaldía del municipio el pasado 15 de agosto, cumple dos meses. Y a pesar de que para algunos jóvenes la medida es incómoda, las autoridades locales y algunos habitantes destacan sus resultados. Señalan que la restricción ha servido para disminuir los casos de lesiones personales y robos, y hasta para identificar problemas que no sabían que los jóvenes enfrentaban.

El alcalde de Soacha, Juan Carlos Nemocón, afirma que nunca había visto una reducción tan drástica y rápida de la criminalidad. En dos meses las lesiones personales bajaron 70% y los homicidios se redujeron de nueve a uno. La deserción escolar también disminuyó desde que se implementó la medida.

Los resultados han sido aplaudidos por la Gobernación de Cundinamarca, al punto de que hay municipios, como Girardot, que han anunciado su intención de replicar la medida. Pero, más allá de los resultados en seguridad, el que más destaca la Alcaldía es que entidades estatales, como el ICBF y la Policía de Infancia y Adolescencia, han tenido mayor incidencia en la vida de los jóvenes, que representan el 35% de la población municipal.

Sin embargo, no todo es bueno. Uno de los problemas que el ICBF ha identificado en estos meses es la falta de interés de algunos padres de familia en el bienestar de sus hijos. “En muchos casos, después de que la Policía ha detenido a un menor, los padres no se muestran interesados en recogerlo. Cuando las autoridades se dan cuenta de que el menor está en riesgo, lo ponen a disposición del ICBF”, dijo Nemocón.

Para el secretario de Gobierno de Soacha, Giovanny Ramírez, se trata de una medida restrictiva de la libertad y por lo tanto debe implementarse por el menor tiempo posible. Sin embargo reconoce que ha sido una ayuda para monitorizar a los jóvenes, sus actividades, intereses y problemas.

Más educación

Para Henry Sosa, personero del municipio, si bien los resultados de seguridad pueden ser importantes, lo cierto es que se debe tener en cuenta algo más para garantizar el éxito del toque de queda: que esté acompañado por proyectos que solucionen el problema de fondo, como programas de educación y oportunidades laborales. Por eso, para complementar la medida, existe la iniciativa Jóvenes a lo Bien, programa liderado por el Sena y la Policía que busca desarmar las barras bravas y darles una alternativa a los jóvenes que son conducidos durante los toques de queda.

Allí les ofrecen cursos en mecánica de motos, estampados, corte y confección, sistemas, panadería y otros conocimientos prácticos para que tengan mejores oportunidades laborales. Este tipo de programas educativos son lo más importante para Paula, una joven que participa en las clases de servicio al cliente de Jóvenes a lo Bien.

“Yo no me di cuenta cuándo empezó el toque de queda. Me parece que es una medida que jamás se va a poder implementar en todo el municipio, porque requeriría demasiados policías. A uno como joven no es sino que le digan que no puede hacer algo para que lo quiera hacer más. La Policía tiene que entender que para muchos la calle es un refugio, una escapatoria de lo que viven en sus casas. Eso no lo arregla un toque de queda. En cambio, proyectos de educación hacen que uno quiera cambiar”.

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Otra joven que participa en la clase de estampados del programa dice que el toque de queda le ha dificultado la salida de clases, ya que estudia por la noche. “Los policías no discriminan entre los jíbaros y los demás. Yo vivo en el barrio Cazucá, pero estudio más allá de Compartir, ¿sí pilla? El camino es largo y a veces salgo a las 11 de la noche de clase y me toca esconderme de las patrullas”.

Stefan Ramírez, líder de una mesa de trabajo en el programa, vive en Soacha desde hace más de cuatro años. Llegó escapando de las guerras entre pandillas en las comunas de Medellín. De acuerdo con su experiencia, los toques de queda son una estrategia que, bien utilizada, puede salvar vidas, pero que debe estar acompañada de educación y cultura. “Algunos ven a los jóvenes de las comunas de Soacha como problemas. Son seres humanos que también tienen sueños, y los espacios de cultura resaltan esa parte. Iniciativas como Jóvenes a lo Bien no deberían ser un complemento sino la parte principal de los programas”.

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El coronel Carlos Humberto Rojas, comandante de la Policía de Soacha, explica que la medida es un piloto que se está monitoreando para ajustarlo. Sin embargo hace énfasis en el balance positivo de los dos meses del toque de queda. Le parece un mecanismo eficiente para controlar el hurto y el microtráfico, los dos crímenes más cometidos por menores. La Policía ha notado que cada vez encuentra menos jóvenes en las calles en sus intervenciones y eso se debe a que la comunidad está aprendiendo.

La información obtenida ha ayudado a realizar el Análisis Integral de Seguridad y Convivencia 2016 (Aisec) para articular las necesidades de los jóvenes, las líneas de prevención y las bandas que se desarticularán el próximo año.

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Hasta ahora las autoridades están a gusto con los indicadores y los jóvenes aceptan la medida siempre y cuando les ofrezca alternativas para su tiempo libre. Pero la pregunta de si se mantendrá el toque de queda la responderá la próxima administración.

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