Era casi la medianoche y los taxistas se comunicaban con la central a través del radioteléfono. Algunos decían: “es un carro negro con placas FCT 802”. Otros ya lo tenían «en pantalla» e iban indicando por dónde iba. Cuando otro dijo: “¡Va a coger la 30!”.
Era una persecución de película. Por la hora, los conductores transitaban a gran velocidad. Los taxistas ya tenían identificado el carro en el que se movilizaban los sospechosos de haber perpetrado varios hurtos. No tenían salida. Un taxista aceleró y se puso delante del carro negro y le cerró el paso. Otro se le hizo al lado. Los demás lo rodearon.
Uno de los pasajeros del vehículo negro se bajó y preguntó: ¿qué pasa?. Luego se bajaron los otros dos. Mientras tanto, volvió a sonar el radioteléfono: “Llamen rápido a la Policía”. Algunos taxistas se bajaron de sus vehículos para distraer a los sospechosos y darles tiempo a los uniformados de llegar al lugar. Minutos después llegaron dos patrulleros en una moto. Los sospechosos se veían asustados y sin escapatoria. Toda la persecución tuvo sentido cuando llegó un taxista y los señaló: los sujetos del carro negro acababan de romper el vidrio de una camioneta para sacar objetos de valor.
El vehículo lo identificaron gracias a que el afectado pidió los videos de las cámaras de seguridad del parqueadero del supermercado en el que ocurrió el hurto y de esta manera supo la placa, el modelo del carro y el color del vehículo. A la carrera 30 con calle 57, cerca al Estadio El Campín, también llegó el afectado con videos en mano. Vio a los implicados, el carro en el que lo habían robado y los reconoció.
Pero ¿Cómo logró que los taxistas desplegaran tal persecución? El afectado llamó a una empresa de taxis y reportó el robo. Ahí empezó la búsqueda que terminó en la captura de los ladrones.
Es un servicio gratuito que prestan a la comunidad y muchas personas no lo saben. Además, se pueden reportar personas desaparecidas o robos de vehículos y motos, y ellos, al recorrer la ciudad, están pendientes de lo que ven y cómo pueden ayudar.
Los tres delincuentes fueron llevados a la URI de Puente Aranda y puestos a disposición de la Fiscalía.