La iniciativa propone, por ejemplo, que se cancele por un año la tarjeta de operación de los propietarios que conducen su taxi y sean sancionados en tres oportunidades, luego de un proceso ante la Secretaría Distrital de Movilidad. En caso de reincidir en otras cuatro faltas se les cancelaría el permiso para transitar.
La sanción para los conductores que no son propietarios del vehículo se haría tras cuatro quejas y consistiría en cancelarles el tarjetón por un año. Si reinciden no podrían conducir en ninguna empresa a nivel nacional.
La iniciativa, que socializó ayer Hugo Ospina, presidente de Asoproctax, propone también una base de datos para quejas y reclamos, administrada por la Secretaría Distrital de Movilidad y vigilada por la Superintendencia de Puertos y Transporte. De acuerdo con Ospina, es necesario que los taxistas sean al menos bachilleres y tengan una capacitación mínima de un año en atención al usuario, hotelería y turismo y manejo de conflictos, para trabajar o seguir trabajando en el sector. Esto ayudaría a que no se siguieran presentando desmanes y abusos de parte de algunos taxistas “que enlodan la imagen del gremio”.
De acuerdo con las cifras de la Secretaría Distrital de Movilidad, en la capital se reciben en promedio 22 quejas diarias contra taxistas, el 13% de las cuales están relacionadas con negarse a recoger pasajeros.