El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), a través del ingeniero Aldemar Cortés, subdirector técnico del mismo, informó que se va a estudiar la petición hecha por el presidente de la aseguradora Segurexpo, Juan Pablo Luque, acerca de no declarar la caducidad del contrato con la Unión Temporal Transvial (responsable de la construcción de dos tramos de la troncal de la calle 26), ya que, según éste, hay alternativas válidas como la cesión o repotenciación del mismo para continuar con los trabajos, retrasados nueve meses. La decisión de la aseguradora se dio luego de una reunión con las directivas del grupo Nule, dueño de dos de las empresas que forman parte de Transvial.
Hace casi un año todos los medios informaban acerca del comienzo de las obras de la tercera fase de Transmilenio, que comprenden la adecuación de la carrera décima y la calle 26: una intervención que en total costaría $1,2 billones y que se extendería a través de poco más de 20 kilómetros de ciudad. En ese momento, la directora del IDU, Liliana Pardo, afirmó triunfante que la tercera fase demoraría en construirse 24 meses, o sea que para finales de este año los bogotanos estarían subiéndose literalmente al bus.
Hoy en día el panorama es aciago, por decir lo menos. Luego de un año de excavaciones, la noticia más fresca no tiene que ver con el avance de los trabajos, sino con el atraso de los mismos y con los pleitos entre Transvial y el Instituto.
Desde finales del año pasado se rumoraba acerca de las posibles acciones que el IDU emprendería contra Transvial por los incumplimientos en las obras. El Instituto informó que se encontraban estudiando todas las posibilidades, sin confirmar o negar los rumores.
Transvial, después de un prolongado silencio al respecto, salió a defenderse de lo que ellos llaman ha sido un ambiente de desinformación y señalan al IDU como el responsable del atraso de las obras por cuenta de la entrega tardía o errónea de los diseños de los dos tramos de esta troncal que deben construir.
Por medio del contrato 137, firmado en diciembre de 2007, Transvial quedó comisionado para construir los tramos tres y cuatro de la troncal calle 26. Las intervenciones incluían dos de los puntos neurálgicos de este corredor: el paso deprimido enfrente del Concejo y el túnel peatonal que conectaría a los pasajeros de la NQS con la 26. Además de esto, el constructor debía edificar seis puentes peatonales, uno vehicular, 11 estaciones de Transmilenio, más de cien mil metros cuadrados de espacio público, renovación de las redes matrices de alcantarillado y las calzadas de los buses articulados y el tráfico mixto. Costo: $315 mil millones.
Los dos tramos iban desde la Avenida Boyacá hasta casi enfrente de la Universidad Nacional (tramo tres) y desde este punto hasta la entrada del Cementerio Central (tramo cuatro). Kilómetros por intervenir: 7,7.
“Los problemas comenzaron cuando, en la etapa de preconstrucción, que es cuando nosotros estudiamos los diseños que nos presenta el IDU, nos dimos cuenta de que la documentación presentada no está completa”, explica el gerente de Transvial, Rafael Hernández.
De acuerdo con Hernández, los problemas con el Instituto y los diseños incompletos o no construibles continuaron hasta el punto de que hoy es imposible terminar la troncal en los tiempos establecidos. Transvial le ha solicitado al IDU una prórroga del contrato para poder finalizar los trabajos. La extensión del plazo sería, en el tramo tres, hasta diciembre de 2010 (debía ser entregado en un mes), y en el cuatro, hasta mayo de 2011 (la fecha de entrega era agosto 2010).
Aparte, Transvial le presentó al IDU una reclamación, el 15 de diciembre pasado, por $70 mil millones debido a que, según Hernández, su empresa ha tenido que construir más de lo estipulado en el contrato inicial, sin que estos costos hayan sido pagados debidamente por el Instituto. “Por ejemplo, nosotros construimos, en ambos tramos, casi 17 kilómetros adicionales de vías de desvío que no nos han sido pagados debidamente”, explica Hernández.
Las fallas del IDU, según Transvial
Entrega tardía de los diseños para intervenir alcantarillado en los tramos tres y cuatro, los cuales entregó el IDU en octubre del año pasado, hace menos de cinco meses.
Para cambiar de lugar el nuevo puente vehicular de la Avenida Boyacá con calle 26, el Instituto aprobó los diseños tan sólo en octubre. La obra debe entregarse este mes.
Entrega tardía de los diseños del paso deprimido frente al Concejo de Bogotá, la cual se hizo efectiva en octubre 18 de 2008, aproximadamente 10 meses después de la firma oficial del contrato.