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Un crimen sin castigo

Las víctimas de estas agresiones reclaman solidaridad y condenas más severas para los delincuentes.

07 de marzo de 2012 - 05:48 p. m.
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A punto de cumplir 51 años, Consuelo Cañate carga con el peso de tener más de 40 cirugías en su rostro. Su vida le cambió en segundos hace 12 años, cuando su esposo le vertió un frasco de ácido sulfúrico en la cara mientras dormía. Desde entonces esta mujer, que se dedicaba a la peluquería, siempre ha usado gorros y pañoletas para esconder las cicatrices dejadas por esta agresión que desfiguró su fisionomía por completo.

“El pelo le sube a uno la autoestima, por eso para mí es muy importante tener mi peluca”, dice Consuelo. Ella y otras cinco víctimas de ataques con ácido estuvieron ayer en el Concejo de la capital durante la jornada de donación voluntaria de mechones de pelo para elaborar pelucas destinadas a mejorar su apariencia física.

La situación para las mujeres que sufren estas agresiones es difícil pues “aunque se realicen numerosas cirugías, hay algunos casos en los que se pierden los ojos, la nariz o partes del labio y los procedimientos quirúrgicos reconstructivos no son lo mismo”, señala el doctor Harrison Barón Ávila, director general de la Fundación Médica Mira tu Salud, que desde 2006 presta atención física y psicológica a esta población en Bogotá.

Barón también señala que las estadísticas no son claras al respecto, ya que hay muchos casos que no se denuncian y otros que quedan en el subregistro de las entidades de salud. Por su parte, el Instituto de Medicina Legal reporta que en Colombia se presentaron 55 casos en 2010 y 42 en 2011. En cuanto a Bogotá, aunque tampoco hay cifras claras, las mismas víctimas se han unido para buscar el registro de otras mujeres en su situación y han encontrado a 160 personas que no se ubican dentro de las cifras oficiales, pues muchas de ellas temen denunciar.

La recurrencia de este drama en la capital llevó a la bancada del partido MIRA en el Concejo a presentar un proyecto de acuerdo que busca regular la venta de ácidos nítrico, sulfúrico, fosfórico y muriático, los más usados en atracos y agresiones y que actualmente son de venta libre, como indica la concejal Olga Victoria Rubio, quien ayer lanzó la campaña ‘No más agresiones con ácido’ durante la jornada de donación de mechones de pelo.

El castigo penal para los agresores es una de las debilidades que denuncian las víctimas. Consuelo Cañate asegura que luego de denunciar a su excompañero y atacante, Dagoberto Sánchez, el hombre fue condenado a cuatro años de prisión, pena de la cual sólo tuvo que pagar 10 meses.

Para otras víctimas, como María Cuervo, de 41 años, quien fue atacada hace 8 años en Soacha mientras esperaba el bus para ir a su trabajo, el perjuicio a su vida ha quedado en la impunidad. María cuenta que cuando fue agredida sólo pudo darse cuenta de que se trataba de un hombre, pero nunca supo más datos acerca del criminal y aún camina con inseguridad por las calles del municipio, pues teme que en cualquier momento vuelva a atacarla.

Por lo pronto, la congresista Gloria Estela Díaz, también de MIRA, presentará el próximo 16 de marzo un proyecto de ley para que estos ataques se tipifiquen como delito y reciban pena de cárcel de 8 a 30 años, sin derecho a rebaja de la condena.

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