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Un estatuto en alarma Nacional

No se cancelará el semestre académico, a pesar de las advertencias que hizo el rector de la universidad el viernes pasado.

19 de mayo de 2008 - 06:50 p. m.
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Advertidos por el rector de la Universidad Nacional, en el sentido de cerrar el semestre académico si los estudiantes no estaban al medio día en clase, la última exigencia de los representantes de los estudiantes fue impulsar   un plebiscito para abolir el Estatuto Estudiantil que comenzó a regir el pasado mes de abril.

La decisión fue tomada sobre las tres de la tarde. Cuando  los riesgos de que el campus fuera militarizado y de que Wasserman diera la orden de “cierre” habían sido descartados. Según David Flórez, representante de los estudiantes ante el Consejo Superior, “el costo político y económico hubiera sido muy grande, más allá de que habría demostrado que no se encuentra dispuesto a escuchar nuestras propuestas”.

Los pasados 17 y 18 de mayo, las delegaciones de las cuatro sedes de la universidad se habían reunido en Bogotá para discutir la situación actual del movimiento universitario.

Tras culminar el encuentro redactaron una declaración de la Asamblea Nacional de la Universidad Nacional de Colombia, en la que ratificaron que la institución educativa se mantendría en anormalidad académica al tiempo que exigían la derogatoria del Acuerdo 008 del 15 de abril de 2008, que, de acuerdo con las delegaciones, había sido impuesto sin atender las observaciones de la comunidad universitaria.

La declaración señalaba, entre otras cosas, que “el contenido de este acuerdo profundiza la política privatizadora del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, que con el nombre de “Revolución Educativa”, busca adecuar la educación superior a las necesidades de las transnacionales y de las universidades corporativas”.

Propusieron una serie de medidas, entre las que se contaban realizar asambleas por facultad y asambleas generales, y emprender acciones jurídicas y de resistencia civil para “hacer ver el peligro nacional”. El documento rechazaba las declaraciones del rector de la Universidad, pues de acuerdo con los delegatarios éstas buscaban legitimar acciones de represión contra el movimiento, como la militarización de las sedes y la cancelación del semestre. Sin embargo, los días fueron pasando y el 008 siguió intacto.

Para atizar los ánimos, Wasserman dijo el viernes: “Me permito convocar con toda la energía a los estudiantes que quieren terminar su semestre y a los profesores a hacerse presentes en sus lugares de estudio y de trabajo el próximo lunes 19 de mayo, y con su presencia masiva y su voluntad exigir sus derechos constitucionales a la educación y al trabajo”.

Flórez, por su parte, aseguraba en la tarde de ayer que ellos no querían la cancelación del semestre. “Buscamos llevar el acuerdo a un plebiscito”. Del otro lado de la balanza se encontraba un grupo de estudiantes que consideraba que la anormalidad académica, impuesta por grupos violentos que no representaban la totalidad de la comunidad universitaria, no había traído hasta el momento ninguna solución .

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Consideraban que los bloqueos de los edificios, las amenazas a los profesores y estudiantes, el sabotaje de las clases  y los daños de las instalaciones eran una vergüenza para la institución. En cuanto al estatuto, afirmaron que su discusión “se debe dar de forma legítima, crítica,  sin sesgos políticos, y con la disposición de ceder cuando sea necesario”.

Un estudiante de sociología de tercer semestre, quien pidió no ser identificado, aseguró que el grupo se formó a partir de la inconformidad de algunos con respecto a los frecuentes  actos de violencia que se estaban realizando. “El 16 de mayo ratificamos que no queríamos subirle el tono a la discusión del estatuto, sino tocar el tema de los bloqueos”. Enviaron correos y recolectaron firmas para que apoyaran su consigna, “universidad abierta al debate, pero sin bloqueos”, y tuvieron respuesta de 895 personas.

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Ayer la jornada se había iniciado en medio de una aparente normalidad. Sin embargo, a las siete de la mañana, en la Plaza del ‘Che’ se desató una confrontación entre quienes apoyaban los bloqueos y quienes estaban en contra. El hecho no pasó de arengas de parte y parte. No hubo agresiones físicas, dicen, ni heridos: se evidenciaba una vez más la división en el cuerpo estudiantil. Pasadas las siete de la noche, unos y otros determinaron que las discusiones debían continuar hoy.

 Una cosa era clara: las clases continuarán. Los detractores del 008 marcharon hacia el edificio Uriel Gutiérrez para seguir con sus protestas. Sus adversarios les impidieron el paso, gritándoles que los dejaran estudiar. Hubo abucheos contra el decano de Artes, Jaime Franky Rodríguez, quien defendió a los grupos antibloqueo. Caída la noche, cada parte se retiró para planear la estrategia del día de hoy.

Por Marcela Osorio Granados

Especializada en temas de política, paz y posconflicto. Magíster en Estudios Políticos del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional. Periodista con 17 años de experiencia en prensa, periodismo digital y creación y presentación de productos audiovisuales. Creadora de La Huerta y Entre Montañas. marcelaosorio24 mosorio@elespectador.com
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