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Una carrera de altura

El ascenso a la Torre Colpatria contó con 5.000 participantes de todas las edades.

08 de diciembre de 2009 - 05:59 p. m.
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Hillary Kimaiyo quería no sólo ganar la carrera de ascenso a la Torre Colpatria, sino batir el récord y bajar la marca de cinco minutos con seis segundos a cuatro minutos. Para hacerlo, el atleta keniano de 28 años tenía que subir cuatro escalones cada segundo, 12 pisos en un minuto. Por increíble que sonara, la hazaña no parecía imposible, al menos no con esas piernas largas y delgadas que parecen salirle de las costillas y con el estado físico que caracteriza a los corredores africanos. Cerca de la 1:00 p.m. Kimaiyo sonreía en el helipuerto del edificio, más de 48 pisos por encima del nivel de la calle, con el dejo del buen perdedor. Su tiempo fue de siete minutos.

Mientras Kimaiyo le sonreía a la derrota (él en realidad es un corredor de circuitos planos, no de escalada), Franklin Suárez recuperaba el aliento mientras le informaban que era el ganador de la quinta carrera de ascenso de la Torre Colpatria con un tiempo de cinco minutos y quince segundos. Unos minutos antes, Eugenia Rodríguez se había coronado campeona de la Torre con una marca de seis minutos y cuarenta y seis segundos.

Antes de ellos, los atletas élite de la competencia, desfilaron 5.000 personas que buscaban batir sus propias marcas o simplemente hacer ejercicio en un día festivo. Los hubo de todas las condiciones y edades posibles. Estuvo el corredor que desafió todas las posibilidades al subir los 980 escalones con una sola pierna (hizo un tiempo de diez minutos y tres segundos). También hicieron presencia los atletas senior, los veteranos del ejercicio, como José Manuel Penagos, de 72 años, que se levanta todos los días en la madrugada para cruzar la ciudad a las 3:00 a.m. desde su casa en el barrio San Antonio hasta la falda de Monserrate. Estira y se prepara y pasadas las 4:00 a.m. comienza la subida por el sendero, en la que se demora 29 minutos en promedio. Así lo ha hecho los últimos 10 años. En la Torre, Penagos tiene una marca de nueve minutos, que esperaba bajar en este, su tercer ascenso.

A su lado, como el discípulo que escampa bajo la sombra del maestro, se encontraba Luis Antonio Miranda, de 56 años, que acompaña a Penagos dos días a la semana en su subida al cerro. Su mejor marca está entre los 32 y 34 minutos. Ayer, sin embargo, no estaba en su mejor condición. Una moto lo atropelló a finales de la semana pasada y como consecuencia le dejó una herida en el brazo derecho y una molestia en la ingle. “Yo no creo que suba, pero bueno, acá estoy”, dijo a eso de las 11:00 a.m. A las 12:05 p.m., cojeando y con un ritmo pausado, hizo su entrada a la Torre entre los aplausos del público agolpado sobre la carrera séptima. Él ha participado en todas las versiones de esta carrera. Era importante no perder el invicto.

También estuvieron los principiantes, como José Palacios, de 59 años, quien nunca se le había medido al Colpatria, por más que nunca ha dejado de correr una media maratón, una competencia en la que, según él, siempre ha estado entre los primeros dos mil puestos; este año el número de competidores superó los 44 mil. Palacios entrena dos veces a la semana en una ruta entre su casa, en el barrio Compartir, localidad de Suba, hasta la Autopista Norte con calle 170. Cada semana, don José le suma 40 kilómetros de trote a sus rodillas.

Por último, enfocados en el calentamiento, también se hallaban los viejos conocidos de la casa, como Héctor Rodríguez, 72 años, quien regresó una vez más para bajar su marca. El año pasado logró descontarle unos segundos a los 10 minutos de 2007 y esta vez ansiaba descender su tiempo de subida hasta los ocho minutos, apenas un minuto por encima del keniano Kimaiyo. Llegó la hora. “Deséeme suerte”.

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