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Una ciudad de machos

Los hombres son quienes más justifican el uso de la violencia, según estudio.

22 de septiembre de 2013 - 04:00 p. m.
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¿Alguna vez ha llegado usted a golpear a otras personas para defenderse o defender sus propiedades o su familia? ¿Lo ha hecho o lo ha pensado, incluso, por la simple razón de tener reconocimiento ante los demás o defender su honor?

En Bogotá, durante la última década, los hombres han justificado el uso de la violencia más que las mujeres, y quizás por la misma razón terminan siendo las víctimas, tanto en términos de homicidios como en accidentes de tráfico.

Estas son algunas de las principales conclusiones de la Encuesta de Cultura Ciudadana (ECC) que la organización Corpovisionarios presentará mañana con su primer Informe Decenal (2003-2013), un instrumento único en el país y exportado a otras ciudades de América Latina, que mide comportamientos, creencias, percepciones, opiniones y reacciones ante situaciones de convivencia y de la vida cotidiana.

La encuesta revela, por ejemplo, que el 56% de los hombres bogotanos argumenta que la violencia es justificada cuando se emplea en defensa propia, y que el 42% de las mujeres sostiene lo mismo. También es el género masculino el que aporta más puntos al considerar que cuando un grupo de ciudadanos atrapa a un ladrón, debería lincharlo.

El panorama muestra que en la capital del país se aprueba una conducta de hacer justicia por la propia mano y por encima de la vida de los demás.

Otro de los datos que presentará mañana el Informe Decenal de Cultura Ciudadana, que será presentado en la universidad de los Andes, es que las personas entre 14 y 25 años son quienes más están de acuerdo con portar un arma para protegerse cuando se trata de pensar en la seguridad de la ciudad. También en este aspecto es mayor la participación de los hombres, con un 18% contra un 10% de las mujeres.

Además de indicar la preocupante conducta de justificar la violencia y el hecho de hacer justicia por los propios medios, el informe advierte que detrás de las problemáticas de convivencia de la ciudad está la cultura del “macho machito”, como explica Henry Murraín, director de proyectos de Corpovisionarios. “Esa cultura privilegia y reconoce positivamente al imprudente, al violento. Los hombres son más justificadores de violar la ley y hacer trampa que las mujeres”, sostiene el investigador de la organización.

Frases como “los hombres son guaches por naturaleza”, “sea hombrecito, no se deje” o “sea varón, dele en la jeta”, que cada día se repiten en la capital, muestran la fuerte tendencia a asociar la masculinidad y la violencia. No es gratuito que, en 2012, nueve de cada diez homicidios en Bogotá tuvieran como víctimas a los hombres, de acuerdo con cifras de Medicina Legal.

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Lo grave de este patrón cultural es que aumenta los riesgos en seguridad y convivencia. “En la ciudad aumentan las riñas cada año y la tasa de violencia intrafamiliar es más alta que la del país. Así que esos temas nos llaman la atención sobre la importancia de trabajar en una política de cultura ciudadana seria”, dice Murraín. Agrega que los niveles de convivencia en la ciudad no han vuelto a ser los mismos desde que se descuidó este enfoque, luego del trabajo hecho por Antanas Mockus (director de Corpovisionarios), alcalde mayor entre 2001 y 2003.

La cultura ciudadana ayudó a reducir el número de muertes en accidentes de tránsito y a multiplicar el recaudo de impuestos. Sin embargo, el estudio de Corpovisionarios, muestra la necesidad de rescatar este enfoque.

 

 

vtellez@elespectador.com

@VeronicaTellez

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