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Una galería sin prejuicios

Tres colombianas ganaron un premio internacional, en el que participaron 300 universidades del mundo, por unas fotos sobre prostitución en Bogotá.

01 de noviembre de 2014 - 09:00 p. m.
Yuri, una de las modelos naturales de la galería que se presentó al jurado en Ginebra, Suiza. / Laura Martínez
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Arreglarse y sentirse bella no le traía buenos recuerdos a Luz Mary Pardo. Desde los 14 hasta los 22 años sólo se maquillaba y se ponía faldas o vestidos cortos para salir al barrio Santa Fe a prostituirse. Esa sensación ha cambiado con el tiempo. Desde hace 15 años se retiró de este trabajo y ahora se dedica a reivindicar a estas mujeres junto a la ONG Reacción contra la Exclusión Social (Parces), a través de la creación de productos audiovisuales, como galerías fotográficas hechas por ellas mismas, que muestran otra faceta de las trabajadoras sexuales y que buscan mitigar el rechazo y la exclusión en su contra. Hoy se pinta los labios y se pone la ropa que más le gusta para ser la directora o productora y hasta modelo de sus propias sesiones de fotos sin miedo a que la juzguen por lo que hizo durante casi una década.

La idea de la ONG empezó en los salones de la Universidad de los Andes. Tres alumnas de maestría: Laura Martínez (antropóloga y fotógrafa), Catalina Correa (psicóloga) y María Adelaida Martínez (economista) decidieron jugársela con el tema de la prostitución a través del proyecto “El empoderamiento de las trabajadoras sexuales en la ciudad de Bogotá desde el enfoque de la salud”. La propuesta atravesó fronteras y el pasado 15 de septiembre fue galardonada como la mejor del Desafío Ginebra 2014 por el empoderamiento de mujeres del Institut de Hautes Études Internationales Et Du Développement en Ginebra, Suiza, un premio entregado por el Nobel de la Paz y exsecretario de Naciones Unidas Kofi Annan.

“Alrededor de 300 universidades del mundo compitieron con sus proyectos y nosotras éramos el único grupo latinoamericano. Quedamos entre las finalistas junto a dos equipos de Inglaterra y Canadá, con proyectos sobre migración de mujeres en Indonesia y Arabia Saudita, y mujeres agricultoras en zonas rurales de África”, cuenta Laura Martínez, una de sus creadoras y fundadora de la ONG Parces.

El proyecto tiene un objetivo claro: combatir el estigma que muchas mujeres del centro de Bogotá enfrentan por ser trabajadoras sexuales y que crean espacios de exclusión. Para eso decidieron atacar el problema desde las víctimas y de manera masiva por medio del video y la fotografía. Las mismas trabajadoras sexuales hacen sus propias sesiones de fotos profesionales, en las que retratan su cotidianidad: reuniones familiares, salidas de fines de semana y viajes son algunas de las escenas que se mostraron al jurado. “Con esto demostramos que somos madres, somos hijas, somos hermanas. Tenemos una vida como las de todas las personas y no somos menos por ser prostitutas. Estamos cansadas de la discriminación y que nuestros derechos se vulneren”, relata Luz Dary.

Luz, de 37 años, lo dice por los innumerables episodios en los que tuvo que pasarse el trago amargo de ser apartada. Recuerda, por ejemplo, cuando una enfermera en un hospital gritó a los cuatro vientos su nombre para entregarle una prueba de VIH. “No es un secreto que quienes nos hacemos esas pruebas en su mayoría somos trabajadoras sexuales. Ella sabía que yo lo era porque el formulario lo decía. Todos me miraron como bicho raro, pero lo recogí con dignidad, porque eso no me falta”.

Pero los maltratos son de todo tipo. A Parces llegan denuncias de trabajadoras sexuales violadas y maltratadas, que no tienen seguridad social ni registro de su actividad. Lo más difícil del proyecto, según sus coordinadoras, fue encontrar estadísticas. No hay un censo que pueda mostrar cuántas trabajadoras sexuales hay en Bogotá, cuántas de ellas tienen servicios médicos o cada cuánto se hacen un chequeo general.

“Queremos que con esas fotos, que ellas mismas tomaron, se hagan exposiciones itinerantes por toda la ciudad. Que las vidas de estas mujeres no sean algo alejado de la sociedad, no se queden en una zona de tolerancia, apartadas del resto”, afirmó Catalina Correa, también creadora de Parces.

Para Correa es importante que con este proyecto se pueda mejorar el trato que se les da a estas mujeres y se pueda además ampliar su acceso a derechos básicos, posibilidades laborales y calidad de vida. Sin embargo, hasta ahora el proyecto está empezando, pero las trabajadoras sexuales y los integrantes de la ONG esperan que para mediados del próximo año las exposiciones ya estén por toda la ciudad. “En el parque de la 93, en San Victorino e incluso en el barrio Santa Fe, donde ellas trabajan. Eso lo haremos con los 10.000 francos suizos que ganamos como premio”, agregó.

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Pero la experiencia está. Luz Dary y otras trabajadoras sexuales ya han liderado otras iniciativas. Las cámaras y las luces se han convertido en su cotidianidad. Ellas se dividen los papeles: unas son directoras, otras productoras, camarógrafas, asistentes, maquilladoras y modelos. Alistan el lugar y empiezan los disparos de luces. La última galería la dividieron en tres temáticas: lo que las personas perciben de ellas, lo que ellas son y lo que los demás quieren que sean.

En la primera decidieron encerrarse entre rejas de metal, según las trabajadoras sexuales, porque eso es lo que usualmente piensan los demás de ellas: que son unas delincuentes. En la segunda agruparon las imágenes de sus gustos, de sus hijos y de sus lugares favoritos en la ciudad. Y en la tercera, burlándose de los estereotipos, quisieron imitar a las jóvenes de estratos 4, 5 y 6, y con gafas enviaban besos a la cámara. “Con este trabajo ellas retratan eso que no quieren ser y la sociedad les impone: ‘unas niñas de bien, de su casa’. Con esto ellas responden que también tienen un hogar y que no tienen por qué ser apartadas en sus zonas de tolerancia”, comenta Laura Martínez.

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Por lo pronto, las creadoras de la iniciativa seguirán en la búsqueda de las nuevas estrellas de su galería, que aunque probablemente no tendrán las medidas de un 90-60-90, serán mujeres que se aceptan a sí mismas, a pesar de que su oficio hoy sea el blanco de los prejuicios.

 

 

lauradulce2@hotmail.com

@lauradulcero

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