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Unos 300 comerciantes de La Candelaria dicen estar al borde de la quiebra

El Distrito ordenó el cerramiento de establecimientos que venden licor en la zona por normas del Plan de Ordenamiento Territorial.

18 de junio de 2010 - 05:56 a. m.
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Los propietarios de establecimientos en donde se expenden bebidas alcohólicas en el sector de La Candelaria, en el centro de Bogotá, están desesperados por el cierre masivo de locales debido al cambio en el uso del suelo establecido por el Plan de Ordenamiento Territorial (POT).

A la fecha han sido cerrados 180 sitios y se espera que en los próximos días se clausuren otros 150, pues el próximo 31 de julio se vence el plazo máximo para hacer cumplir la norma. Los comerciantes aseguran que esta medida ha generado graves consecuencias económicas para ellos y centenares de sus empleados.

En una asamblea realizada el pasado jueves, empresarios y habitantes de La Candelaria, especialmente del barrio La Concordia, los comerciantes aseguraron "estar al borde de la quiebra" como consecuencia de lo que consideran una medida absurda.

Los comerciantes calculan que dejarán de facturarse más de $1.100 millones mensuales por ventas directas, más otros $200 millones por arriendos y otros servicios que dejarán de pagarse ante los cierres.

Frente al tema, el concejal Jaime Caicedo dijo que comenzará una batalla legal para proteger los intereses de estos comerciantes que por años han trabajado en la zona.

"Parte del enorme malestar de la comunidad radica en que la disposición está siendo ejecutada con violencia por parte de las autoridades de policía. No obstante, la protesta principal se relaciona no sólo con los cierres mismos y la afectación enorme de la economía local, sino con el hecho de que se está aplicando de manera discriminatoria", señaló Caicedo.

"La mayoría de establecimientos clausurados son pequeños negocios como cafeterías, café-bares, restaurantes, pizzerías y hasta latonerías y otros comercios que nada tienen que ver con la prohibición de expendio de licor. El problema es que los nuevos y lucrativos hostales para extranjeros y los lujosos restaurantes que se han abierto durante los últimos meses no son objeto de la prohibición. Una de las comerciantes dice que lo que quieren es sacarlos del barrio para dejar libre el camino a los extranjeros que se están tomando la localidad".

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