La Contraloría de Bogotá, luego de analizar información relacionada con las localidades de la capital más afectadas por derrumbes producto de la ola invernal, determinó que Usme es “el área de la ciudad con mayor disposición y exposición al aceleramiento e incremento de los movimientos en masa que comprometen la seguridad de los habitantes, la infraestructura urbanística y la de servicios públicos”.
Según el ente de control, luego de los análisis a los antecedentes de la situación se identificó que la zona geográfica de Yopal (antes El Pedregal) y San Juan de Usma IV han tenido un incremento de movimientos en masa del terreno natural donde se asientan los barrios mencionados.
“Se evidencia con deslizamientos superficiales, desplazamiento horizontal y escalonamientos verticales de más de un metro, los cuales han afectado la estabilidad y calidad de las estructuras que sobre el mismo se han construido, visibles con el cabeceo de muros de viviendas, así como abombamientos, deformaciones y desplazamientos diferenciales tanto de andenes, placas de concreto de la carretera y sardineles ubicados en la parte inferior de la ladera”, dice el informe de la Contraloría.
En los últimos diez años dichos movimientos no sólo se han incrementado en su manifestación, sino que proporcionalmente han afectado la calidad y estabilidad de las redes de servicios públicos de acueducto, alcantarillado, energía y gas como de la infraestructura habitacional del sector.
El ente de control advierte que las fallas cuyo incremento se ha manifestado en la última década ponen en “serio riesgo la seguridad, la salud y la vida de los habitantes que en la zona siguen asentados”.
El contralor de Bogotá, Mario Solano Calderón, solicitó a la alcaldesa (e) de Bogotá, Clara López Obregón, adoptar soluciones para evitar un desastre masivo que comprometa la totalidad de la ladera y los asentamientos que se encuentran en las partes bajas de la misma.