Alrededor de la calle 94 con avenida 19, un concurrido punto del norte de Bogotá, los cierres viales y la congestión continúan por cuenta de los trabajos que el Instituto de Desarrollo Urbano comenzó en febrero para construir un deprimido que conecte estas vías con la NQS. Pero quizá quien está más deprimida no es la vía, sino la comunidad, luego de que el Distrito reconociera ayer que no tiene los recursos que faltan para financiar el total de la obra y que ahora tendrá que pedir el dinero al Concejo.
Cada vez son más inciertos el futuro de la obra y su fecha de terminación, luego de que, como lo contó El Espectador la semana pasada, se conociera que el proyecto costará cuatro veces su valor inicial, que era de $43 mil millones. La obra, que forma parte del acuerdo de valorización pagado por los bogotanos en 2007, está hoy calculada en $166 mil millones en total. El problema es que el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) apenas tiene $85 mil millones.
Tal ha sido el desorden en el IDU con el desarrollo de la obra, que sólo hasta el viernes pasado, y en una comunicación vía internet, el secretario de Hacienda Ricardo Bonilla se enteró del dinero que le está faltando a la entidad encargada de la ejecución de las obras para terminar la glorieta de la calle 94 con NQS. Así lo admitió ayer el propio Bonilla ante el personero distrital, Ricardo Cañón, y ante los vecinos del sector que han hecho veeduría al proceso.
Bonilla le aclaró al director del IDU, William Camargo, que de la Secretaría de Hacienda no se pueden trasladar recursos proyectados en el presupuesto de 2014 a la obra de la calle 94. “No se trata simplemente de decir: ‘Es que se aprobaron recursos de crédito, entonces cojamos de allí’. No. Los recursos de cupo de endeudamiento que fueron aprobados en el Concejo para la ciudad están destinados a unas obras específicas que están definidas”, agregó el secretario.
De esta manera, los recursos adicionales tendrá que pedirlos la administración ante el Concejo distrital, como explicó Bonilla. Se trataría, entonces, de una figura de adición presupuestal, pero lo incierto de esta alternativa es que implica que en el momento en que la administración la solicite, tendrá que señalar que sí tiene recursos adicionales para sumarlos al presupuesto de 2014. Lo que quiere decir que el Distrito necesita tener un mayor recaudo de impuestos el próximo año.
Por esta razón, vecinos como Alba Astrid Cruz dudan que la obra llegue a un final feliz. Nadie garantiza que en junio o julio del próximo año se paralicen los trabajos y suceda lo mismo que en la calle 26, con el trágico capítulo del cartel de la contratación. Como si fuera poco, esta obra de la 94 había sido adjudicada en la primera licitación, justamente, a uno de los ‘cerebros’ del carrusel: Julio Gómez. No obstante, Bonilla asegura que no es obligatorio tener todo el dinero al mismo tiempo, sino ir mirando el flujo de caja del Distrito.
El personero distrital aseguró que lo que ha ocurrido con el proyecto del deprimido en la 94 “es la muestra de la importancia de la planeación que evita el caos en las obras”. Frente a la responsabilidad que tienen la exdirectora del IDU, María Fernanda Rojas, y el actual director, William Camargo, Cañón señala que “lo que se ha hecho hasta el momento es desordenado, es caótico. Quedé preocupado con la reunión donde se anunció el sobrecosto de $81 mil millones del 16 de diciembre y por eso estuve dirigiendo la mesa de ayer”. A mediado de enero de 2014 el IDU deberá entregar los planos y el cronograma definitivos.
De hecho, aunque funcionarios del IDU en mesas de trabajo anteriores en la misma Personería dijeron que “ya el IDU había solicitado a la Secretaría Distrital de Hacienda un presupuesto adicional”, Ricardo Bonilla reiteró ayer que desde enero de 2012, cuando Rojas había solicitado una adición de $40 mil millones para licitar la obra de la 94 por un nuevo monto debido a necesidades de mayores trabajos en la red del Acueducto Tibitoc, no había vuelto a recibir ninguna comunicación en este sentido.
Por otra parte, respecto al pedido de la comunidad de trasladar el puente peatonal de la calle 94 a la calle 95, la Secretaría de Movilidad dijo que luego de análisis confirmaron la necesidad de esta infraestructura por el alto flujo de peatones. Además, el IDU informó que habrá un ciclopuente en la calle 95 para atender la demanda en este costado y que esta obra será costeada con recursos del presupuesto para infraestructura cicloinclusiva de 2014.
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@VeronicaTellez