En la sala cinco de la funeraria Los Olivos, Nelly López recibió el martes una llamada de la Policía: “Quieren hablar conmigo, me dicen que ya vienen”. La madre de Katherine Rincón López, una de las víctimas que supuestamente falleció por asfixia en el bar Night Club en la madrugada de este domingo, velaba a su hija cuando recibió la visita de la teniente coronel Fabiola Bejarano, de la Policía Nacional.
El encuentro entre la madre de la víctima y los oficiales quedó registrado en una grabación de El Espectador, que en ese momento hacía presencia en el velorio. El diálogo, que se reproduce a continuación, ilustra la forma en la que la Policía está manejando la crisis generada luego de que un misterioso procedimiento policial culminara con la muerte de seis personas en el local de la avenida 1º de Mayo con Caracas. Aunque Medicina Legal ha dictaminado que la aparición de gas pimienta durante el operativo no causó la muerte de las víctimas, sigue sin determinarse si fue la acción policial (y el posible uso de este gas) el que causó la estampida que produjo la muerte de las víctimas. Lo cierto es que, como lo reveló Caracol Noticias ayer, la Policía sí introdujo este gas por la rendija de la puerta del bar, lo que, para algunos testigos, ocasionó un pánico generalizado en el lugar.
En la grabación, la familia de Katherine Rincón le dice a la coronel cuando entró en la sala: “Mire lo que hicieron, esta es la niña de seis años que quedó huérfana”. Bejarano no tardó en revelar el motivo de su visita: “Vengo a pedirles perdón y a decirles que estamos pendientes de ustedes. Estamos compartiendo el dolor que sienten. El director de la Policía va a aplicar los correctivos”.
Desde un comienzo los familiares la interrumpen: “Queremos la verdad. El comandante de la Policía salió (en medios) como un déspota y queremos saber qué va a pasar con el proceso”. Mientras los subalternos de la coronel charlan con algunas personas presentes en el funeral, Bejarano responde: “Aquí estoy yo en nombre de él. Él ha querido que les lleve los sentimientos a ustedes y que de igual manera, en la medida de lo posible, lo que nosotros podamos hacer por ustedes lo vamos hacer…” (sic). La familia permanece en silencio y la coronel resume: “¿Qué podemos hacer por ustedes que esté a nuestro alcance? Nuevamente perdón por aquellas cosas que nos alejan. Lo más importante es que ustedes sientan confianza…”.
Marisela Rojas, hermanastra de la víctima, pide una aclaración: “Ustedes no están mirando el código de ética policial. A nosotros no nos engañan así tan fácilmente. Ese no fue el procedimiento que debieron haber hecho. Esos policías, esa noche, encerrados, riéndose en la puerta”.
“Mi general hablará en el momento determinado. Las cosas que tienen que pasar es para que nos acerquen a ustedes. Nosotros veníamos de aguantar paros…”.
“Bueno, pero hay una ley para el que hace la ley”, replica Marisela, y Bejarano responde: “Yo también creo en eso. Porque cuando uno reconoce que se ha fallado quiere expresar todo ese sentimiento de dolor. Uno tiene que estar aquí y yo represento a la Policía. Mi general por eso ha querido el acercamiento y él no puede actuar porque toca esperar a que la Fiscalía ordene ejecutar el fallo. Él es una persona justa, él no trata de cubrir las cosas que no puede cubrir”.
“¿Pero se equivocaron o no se equivocaron?”, dice un familiar. La coronel responde: “Tiene que haber claridad en el tema, que se haga justicia. Debemos tener una Policía honesta que realmente represente la dignidad humana”. Y luego agrega: “El general se va a pronunciar. Es más, creo que los voy a reunir a todos este mes para que sepan que él está con ustedes, que a él le duele mucho. Si hay algo que nos recalca mi general todos los días es que se debe actuar con prudencia, inteligencia y equidad. Quiero que nos volvamos a ver, que me permitan volver a verlas, volver a estar con ustedes y que sientan que es de corazón, no sólo por ahorita, porque esto no se hace de la noche a la mañana… se construye”.
Bejarano se despide diciendo: “El poder no es para lastimar a la comunidad. La Fiscalía y la Procuraduría ya tienen los nombres de las personas que realizaron el procedimiento…”.
El Espectador intentó, sin éxito, comunicarse en varias ocasiones con la coronel Bejarano para confirmar cuál era el objetivo de reunirse con las víctimas durante el proceso de investigación; algo que no queda claro en la grabación.
Además, las dudas sobre la muerte de seis personas en el bar Night Club siguen sin resolverse luego de cuatro días de investigaciones. De momento, el teniente Javier Murcia Monroy (a cargo del operativo) y la patrullera Yuri Rodríguez fueron suspendidos por tres meses mientras la Policía Metropolitana realiza una investigación sobre los hechos. Entre tanto, la Fiscalía y la Escuela de Oficiales de la Policía investigan si Camilo Ernesto Chavarro, un alférez que estuvo en el operativo, fue quien lanzó gas pimienta.
Otros familiares de las víctimas, contactados por este diario, señalaron que la Policía aún no se ha comunicado con ellos, pero que esperan “que pida perdón”.
El relato de la alcaldesa local Diana MontoyaLa alcaldesa de la localidad Rafael Uribe Uribe, Diana Montoya, contó a este diario que el día de la tragedia del Night Club reclamó a la Policía por no haberle informado sobre el operativo realizado ni entregado el reporte oficial de lo que sucedió en el lugar.
Montoya dice que se enteró de los hechos por llamadas de la comunidad y por los medios de comunicación. “Llamé al coronel Antonio Duarte (comandante de la estación de Policía de la localidad) y a los patrulleros del cuadrante y no me contestaron. Cuando llegué al lugar fueron las personas de la Fiscalía las que me explicaron que hubo una intervención policial”.
La alcaldesa cuenta que en el lugar de los hechos también estaba el general Luis Eduardo Martínez (comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá) y el coronel José Palomino, comandante de la Policía de Transmilenio. “Yo muestro mi disgusto porque no se me entrega la información y le digo al coronel Palomino que soy la primera autoridad de Policía en la localidad y él me dice que es una situación institucional, que por favor entendamos”. Según la alcaldesa, el reporte sobre lo sucedido lo recibió el lunes a las 2:35 p.m., tras el consejo de seguridad convocado en la Alcaldía Mayor.