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Y ahora, a enfrentar revocatoria

Electores decidirán si quieren que el alcalde Petro se quede o se vaya. A menos que, antes, se ratifique su destitución en Procuraduría.

18 de diciembre de 2013 - 05:01 p. m.
Foto: LUIS ANGEL
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Gustavo Petro fue destituido por la Procuraduría hace menos de dos semanas por cambiar el esquema de recolección de basuras. Reclamó protección especial de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por presunta persecución ideológica por parte del procurador. Insiste en que el presidente Juan Manuel Santos intervenga en su proceso. Y ahora ha surgido un nuevo frente de batalla en su panorama, luego de que la Registraduría confirmara que serán las urnas el escenario para definir si su mandato termina antes de tiempo o no. El alcalde afronta el reto de obtener casi tantos votantes como cuando fue elegido en 2011.

De acuerdo con las cuentas de la Registraduría, la revocatoria podría irse al traste si, el día de ir a las urnas, menos de 1’234.214 personas salen a votar. En ese caso no tendría importancia cuántos electores apoyan la salida de Petro: de acuerdo con las normas electorales, en este panorama de revocatoria se exige que al menos el 55% de las personas que salieron a votar en los comicios del 30 de octubre de 2011 hayan atendido el llamado de los revocadores, liderados por el representante a la Cámara Miguel Gómez. Pero ganar el partido por ‘W’ no es el escenario más conveniente para el alcalde.

Si lo que quiere Petro es demostrarles a sus opositores —y de paso al procurador Alejandro Ordóñez, quien hasta ahora tiene en sus manos la posibilidad de ratificar o modificar el fallo que destituyó e inhabilitó al alcalde por 15 años— que goza de la venia del electorado bogotano, probablemente lo mejor sería derrotarlo en las urnas. Que triunfe el no a la revocatoria de su mandato. Así las cosas, este episodio será un pulso político en el que se medirá la capacidad de convocatoria de un mandatario cuya imagen positiva creció a más del 50% tras ser sancionado por la Procuraduría y cuestionado por un sector que reitera que “la ciudad está a la deriva”.

No se sabe aún cuándo se llevará a cabo esta votación, pues el registrador nacional, Carlos Ariel Sánchez, indicó que los registradores distritales deberán fijar fecha en los próximos días. Sánchez señaló que espera que las votaciones se realicen antes de que termine febrero de 2014. En los cálculos de la Misión de Observación Electoral (MOE), las elecciones deberían realizarse el 7 de marzo, dos días antes de los comicios al Congreso. Y el promotor de la revocatoria, Miguel Gómez, dijo que para economizar gastos la revocatoria debería unirse con las parlamentarias. Una iniciativa que le permitiría conseguir la participación ciudadana necesaria. 

El clima político con el que hoy Petro va a las urnas no es el mismo que cuando la iniciativa comenzó hace un año. En ese entonces la crítica estaba enfocada en la capacidad del alcalde para manejar los recursos de la capital colombiana. Pero el Petro al que hoy se enfrenta Gómez Martínez es un político fortalecido ante el público por sus cuestionamientos a los “superpoderes” de la figura del procurador; así como por su capacidad de moverse en arenas nacionales e internacionales con tal de prevenir que sea removido de su cargo por vías que él califica de ilegales.

Tan es así que ayer, después de haberse reunido en Washington con miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (organismo al que le solicitó medidas cautelares por ser, supuestamente, blanco de persecución ideológica por parte del procurador), Petro dijo: “Vamos a las urnas”. Un entusiasmo que no servirá de nada si es que el Ministerio Público ratifica la destitución que le impuso hace apenas diez días. Si la eventual destitución de Petro se da antes de la fecha en que se convoque a las urnas, el registrador Sánchez ya advirtió: no habrá comicios. Por eso, en el Palacio Liévano sienten que comenzó una especie de ‘batalla’ de tiempos. De llegar primero.

El 30 de diciembre vencerá el plazo para que el alcalde se notifique del fallo de la Procuraduría en su contra. Después va a recusar a Ordóñez porque, dicen sus defensores, fue él quien anunció la destitución de Petro a sabiendas de que luego debería examinarla. Y, en segundo lugar, por expresiones que los petristas consideran “sistemáticas” contra el alcalde. El Espectador conoció también que otra jugada que contempla el equipo de Petro es presentar la reposición (recurso para refutar el fallo disciplinario en primera instancia) no al procurador Ordóñez, sino directamente al presidente Juan Manuel Santos, aunque éste ha dicho ya que no tomará partido en la polémica.

La idea que tienen algunos progresistas es que la decisión de la Procuraduría se produzca después de que se vote la revocatoria. Si Petro gana en esos comicios, tendrá una carta para ‘intimidar’ al procurador —o a quien deba decidir—, argumentando que ‘tumbarlo’ sería ir contra el constituyente primario: los electores. Un asunto electoral incidiría, así lo creen, en uno disciplinario. Otra cosa pueden estar calculando en el Ministerio Público. Mientras tanto, el asunto es revisado con pinzas por todos los actores. Al punto que el mismo registrador Sánchez pidió veeduría internacional para la votación que tanto anima al alcalde

dduran@elespectador.com

@dicaduran

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