Sin lluvias, pero quizá en el momento más crítico de su situación, el departamento del Atlántico empieza a materializar acciones que ayuden, finalmente, a normalizar lo que hoy puede seguir llamándose desastre. El gobernador Eduardo Verano volvió de Bogotá con la palabra del ministro de Transporte, Germán Cardona, de entregar $5.000 millones para cerrar los boquetes que se abrieron con el propósito de evacuar el agua por gravedad, lo cual ha funcionado de manera más efectiva que por bombeo, logrando sacar ya el 76% de la inundación, y que continuará haciéndose bajo este sistema hasta mediados de marzo, para luego proseguir con el uso de las motobombas. Pero más importante que eso es el dinero que ya se recibió de parte del Gobierno Nacional: $4.000 millones que se usarán para el pago de arriendos a quienes están viviendo en los albergues. El plazo que se ha impuesto la Gobernación para contactar a la gente registrada y repartir el dinero es de, aproximadamente, dos semanas. Esperan reubicar a 14.000 personas, quedando aproximadamente 111.000 damnificados aún en espera, y la duda de cómo se regulará el uso de los dineros repartidos. No todos los damnificados se encuentran en los colegios utilizados como albergues, donde están cerca de 35.000. Los demás se han ubicado “donde han podido”, como dice Hugo Penso, vocero de la Gobernación del Atlántico.
El paso a seguir es la división de toda la zona afectada en cuatro sectores, mediante anillos diques impermeables con paso hidráulico y compuertas, que es el sistema que se usa en los Países Bajos para evitar las inundaciones. Gran parte de los avances dependen ahora de las ayudas económicas que siga aportando el Gobierno. El gobernador del Atlántico pidió $20.000 millones para recuperar los acueductos afectados y se comprometió a normalizar lo más pronto posible el sistema escolar. Las preocupaciones mayúsculas son, sobre todo, la basura que empieza a salir a flote, que necesita acciones de limpieza y desinfección, y el restablecimiento de la actividad económica. Ante esto último, el secretario de Desarrollo del departamento del Atlántico, Luis Humberto Martínez, explicó que se invirtieron $80 millones en semillas de ciclo corto como melón, patilla, auyama, ají, berenjena y tomate, a petición de los agricultores, que se entregaron en la mañana de ayer en el municipio de Suan.
Además de eso, a las manos del gobernador llegó una propuesta de un grupo de once empresas norteamericanas, lideradas por Augusto López, expresidente del Grupo Bavaria y actual presidente de un fondo de capital de riesgo. Después de sobrevolar la zona y hacer un estudio preliminar, ofrecieron encargarse de la reconstrucción de escuelas, viviendas, carreteras, etc. López cuenta que este grupo de expertos ha participado en la reconstrucción de Kosovo, en la atención del Katrina y el terremoto de Haití, entre otros, y asegura que ofrecerán una solución integral, tanto para los problemas inmediatos, como para los de largo plazo. Ahora preparan un estudio a profundidad para presentarlo al Gobierno Nacional, el cual decidirá si le da vía libre dependiendo del costo del contrato.
Otra iniciativa será presentada por el representante del grupo de empresas Díaz de Panamá, Rodrigo Díaz, quien precisó que tienen la capacidad técnica operativa y financiera para reconstruir el sur del Atlántico.
En un informe emitido el pasado miércoles 23 de febrero, el senador Jorge Enrique Robledo afirmó que el panorama seguía siendo desolador: “ruina, desempleo y pobreza extrema”, describe. Y no lo es menos, tratándose de poblaciones que dependían económicamente de la tierra. A pesar del agua desalojada, en municipios como Campo de la Cruz aún no se percibe un decrecimiento considerable en el nivel de la misma. El proceso ha sido lento, teniendo en cuenta que están por cumplirse tres meses desde el rompimiento del Canal del Dique. Por otro lado, las fiestas en la capital del departamento permanecen inmaculadas. La calle está dispuesta para los ríos de gente que desfilarán o que presenciarán las comparsas y disfraces, antes y durante los cuatro sagrados días de carnaval.