Los colombianos llevamos cinco meses sin disfrutar de las playas. En medio de la nueva realidad derivada por la pandemia del COVID-19, algunas de ellas reabrieron desde el 18 de septiembre. Sin embargo, las actividades en esos lugares, por ahora, no serán como eran antes del coronavirus.
Además de los turistas, el gremio hotelero y las personas que viven de las actividades que se desarrollan entorno a las playas también se benefician con la reapertura, pues significa volver a dinamizar la economía.
Dario Mosquera, presidente de la Fundación de Guías Turísticos de Colombia, manifiesta que durante el confinamiento tuvieron que dedicarse a actividades como la mensajería u otros oficios para sobrevivir, a pesar de que él y 157 de sus colegas en Santa Marta recibieron apoyo del Gobierno Nacional: “es una oportunidad para recuperarnos de la crisis, aunque ahora sea con restricciones. Por tres meses tuvimos el apoyo de Fontur y del Ministerio de Turismo, con un sueldo que nos dieron de $585.000 durante abril, mayo y junio”.
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Otros gremios como los carperos y los silleteros no corrieron con la misma suerte, teniendo que enfrentar el confinamiento con sus propios medios. “No recibimos ninguna ayuda durante la cuarentena, por eso estamos moviéndonos para que nos incluyan en la reapertura. Acá uno se rebusca es de la playa”, cuenta Francisco Ramos, carpero del sector de El Rodadero sur en Santa Marta desde hace más de 10 años.
Las medidas para Santa Marta y Atlántico
Las playas de Santa Marta son unas de las que se reactivaron en la región Caribe. Las personas que quieran visitar los balnearios deberán registrarse a través de una aplicación. “El aplicativo de reserva está en su fase inicial. Se puede reservar para ir a las playas de El Rodadero, Playa Blanca, Playa Grande y Taganga. Las demás playas del distrito estarán habilitadas en el mes de octubre”, explica Gina Cantillo, secretaria de Turismo.
Los turistas deben tener en cuenta que habrá dos horarios para ingresar: de 9:00 a.m a 12:00 p.m y de 3:00 p.m a 5:00 p.m., para que los operadores turísticos puedan hacer los procesos de desinfección durante los intervalos de tiempo libre. Se exceptúa a Playa Blanca, Playa Grande y Buritaca, que solo tendrán un horario de 9:00 a.m a 4:00 p.m.. Las personas que ofrecían masajes o las que hacían trenzas no podrán estar en las playas, pues son actividades de contacto directo.
Para el caso de los balnearios en Atlántico, desde el 18 de septiembre se habilitaron las playas de Puerto Colombia y Juan de Acosta. En Tubará apenas están alistando los protocolos para la reapertura la última semana de septiembre.
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En Puerto Colombia durante la estancia en las zonas de playas, cada persona ocupará un área de 10 metros cuadrados teniendo en cuenta las zonas de reposo, la zona activa y en los casos en los que exista zona de transición. Las playas quedarán con una capacidad de 3.695 visitantes en Playa Miramar y 3.897 en Playa Country Sabanilla.
“Para la apertura de nuestras playas estamos haciendo un trabajo coordinado con las secretarías de cada uno de los municipios que tienen balnearios. Con la secretaría de Salud de Puerto Colombia realizamos pruebas PCR para detectar coronavirus en todas las personas que hacen parte de este sector de la economía, como son los caseteros, los vendedores ambulantes y las personas que laboran en las playas”, explica Alma Solano, secretaria de Salud de Atlántico. En ese municipio tienen registro de 1.100 trabajadores del sector turístico, a todos les realizarán las pruebas.
La medida en Juan de Acosta fue prohibir el ingreso de buses para evitar los paseos familiares. “Desde hace dos meses venimos trabajando con los caseteros, la Dirección General Marítima (Dimar) y las alcaldías municipales para garantizar la seguridad de los turistas. Establecimos que el aforo debe ser del 50%; adicional habrá control de entrada y salida”, detalla el secretario de Turismo de Atlántico.
Plan piloto en el Pacífico
El Pacífico no se queda atrás. En esa región la Dimar, a través de la Capitanía de Puerto de Buenaventura, en articulación con la Alcaldía, el Ministerio de Turismo y la secretaría de Turismo, aprobó la reapertura gradual de dos balnearios: Magüipi y Piangüa Grande. Para Magüipi la capacidad de carga es de 170 personas y Piangüa Grande 120, incluyendo los prestadores de servicio. Estos sectores pertenecen a hoteles.
“Esta reapertura es de dos pilotos en donde la influencia directa es de los empresarios de los hoteles. No se aceptarán, todavía, vendedores ambulantes, pues la reactivación está enfocada en verificar cómo será el funcionamiento. A partir de esa experiencia esperamos reabrir las playas que tienen injerencia directa con las poblaciones”, explica el suboficial César Ramírez, encargado del Área de Litorales de la Capitanía de Puerto de Buenaventura.
En cuanto a las playas de mayor capacidad de turistas está el balneario de Piangüita, que se espera sea habilitado en octubre. Desde ya comenzaron a trabajar en la organización de los prestadores de servicios como vendedores ambulantes, masajistas y carpistas, quienes tendrán un protocolo específico con el fin de empezar con la reapertura general.
Cartagena y San Andrés a la espera
Los cartageneros, por ahora, deben esperar hasta el primero de octubre para poder disfrutar de las playas. Una de las estrategias para la reapertura fue reducir la capacidad de carga de los sectores seleccionados, que normalmente es de más de 4.000 bañistas. “Se trabajará como unidades socio-familiares con un área de 16 metros cuadrados para máximo seis personas. Las unidades tendrán dos metros de distancia unas de otras; asimismo, cada 8 a 10 unidades se generarán corredores de tránsito de cuatro metros”, explica el capitán de Navío Jorge Enrique Uricoechea, capitán del Puerto de Cartagena.
Se dispuso de una capacidad límite de 2.484 personas en toda el área seleccionada para la reactivación. En el sector de Bocagrande habilitarán tres zonas para turistas, las cuales se encuentran ubicadas entre el restaurante “El Bony” y el Hotel Cartagena Plaza, área en la que podrán estar máximo 1.920 personas, distribuidas en 320 unidades. En el sector de La Boquilla se dispuso de Playa Azul, donde habrán 94 unidades, para albergar a 564 visitantes.
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En San Andrés, la reapertura de playas se vio interrumpida por el aumento acelerado de casos de COVID-19, así lo confirmó el gobernador Everth Hawkins, quien además notificó que habrá ley seca y toque de queda nocturno hasta el primero de octubre. Los contagios confirmados pasaron de 16, el 18 de agosto, a 647, el 18 de septiembre, fecha en la que se registraron 355 casos activos.
En la isla tenían todo listo para la reapertura de la playa Spratt Bight, que tiene capacidad para más de 8.000 personas. Sin embargo, esperaban operar con un aforo al 50%. “Para el público en general están cerradas las playas. Hicimos una excepción con los pocos turistas que han llegado a la isla, a quienes se les permitirá ir únicamente a la playa Spratt, pero no van a encontrar a nadie que los atienda; solo podrán disfrutar de la vista”, explica el capitán de Navio Luis Francisco Kekhan, capitán del puerto de San Andrés.