El 24 de diciembre fue una Navidad amarga para la familia Borrero Moncada. Aseguran que ese día, cuando se reunieron para celebrar esta fecha, confirmaron las sospechas que tenían de que Ivette Borrero Moncada era maltratada física y psicológicamente por su esposo, el director de Fenalco Atlántico, Carlos Hernando Jiménez.
Ilse Borrero le afirmó a El Espectador que su hermana se veía asustada, triste y sensible y tenía mucho maquillaje en su rostro. “Pero se le veían los morados en la piel, así tratara de ocultarlos. De inmediato mis sobrinos (que son tres y no son producto de la unión entre Borrero y Jiménez) pidieron asesoría a una psiquiatra y a un abogado para saber cómo actuar”. Así fue como días después, la denunciante fue llevada por uno de sus hijos a la especialista y en la consulta confirmó que había sido agredida por su pareja y que no quería vivir más con ésta.
Cinco días permaneció Ivette internada en la Clínica del Caribe (en Barranquilla), por cuenta de una inflamación en el colón y para someterse a un tratamiento psicológico. De acuerdo con Ilse Borrero, el 19 de diciembre su hermana había sido golpeada por Jiménez hasta sangrarla y llenarla de hematomas. “Esa noche la escondió en su casa para que no la vieran. Él dijo después que a su papá le había dado un infarto y que tenían que viajar a Santa Marta, pero lo que estaba haciendo era esconderla para que no la viéramos golpeada. El 23 regresaron a Barranquilla y el 24 fue que nos reunimos”.
“Supimos luego que él le decía a ella que no podía decir nada, que era controlador, que le pidió a mi hermana que se saliera del trabajo, que le prohibía ir a misa sola, que le jalaba el cabello y que la arañaba”.
La denuncia por estos hechos fue interpuesta por uno de los hijos de Ivette y, según su abogado Hernán Miranda, está en la Fiscalía primera del Centro de Atención de Violencia Intrafamiliar y se encuentra en etapa de indagación, entrevistas y de recopilación de elementos de prueba. “Ya tenemos un dictamen que prueba que las laceraciones que presentó Ivette fueron producto de una agresión. Estamos a la espera de un examen psicológico”, dijo el abogado a este diario. El delito de violencia intrafamiliar es castigado en Colombia hasta con ocho años de prisión.
“Mi hermana se fue de su casa, pero no ha podido sacar sus cosas del apartamento porque para eso deben estar los abogados de ambos, la semana pasada tenían cita para eso y la abogada de Carlos dijo que él estaba de viaje y que no podía. Ahora ella va todas las semanas a cita con la psiquiatra”, sostiene Ilse.
“Toca denunciar porque el silencio es una telaraña que las atrapa. Es muy doloroso pero toca hacerlo porque no podemos permitir que sigan tapando estos casos. Me parece increíble que pasado un mes de la denuncia ni la junta directiva de Fenalco Atlántico, ni el director nacional Guillermo Botero se hayan pronunciado. Qué esperan, un representante del gremio que maltrata a su pareja es la imagen de una institución. Me parece vergonzoso”, agrega.
Al respecto, el presidente nacional de Fenalco, Guillermo Botero, le afirmó a El Espectador que “entre lo que regula el artículo 62 del estatuto laboral no es causal de despido por justa causa la violencia intrafamiliar. Ese es un aspecto que está reservado al derecho penal y no al derecho laboral. Él tiene derecho a un debido proceso y desde que ocurrieron los hechos hasta la fecha, Carlos Jiménez (que lleva 22 años vinculado a la organización) ha estado incapacitado y esa incapacidad lo libera del compromiso de asistir a su trabajo y nosotros no lo hemos podido llamar a descargos. Una vez termine la incapacidad, lo podremos llamar a descargos. Este viernes presentó una nueva incapacidad por diez días”.
“Fenalco ha estado vigilante de la situación y se han venido tomando las medidas para tratar de aclarar no solo frente a su relación laboral sino a la opinión pública”, agregó Botero.
El Espectador intentó comunicarse con Carlos Jiménez, pero no recibió respuesta.