Los ladrones llegaron a la casa del sacerdote en ese barrio del sur de Barranquilla, cuando el religioso dormía.
El sacerdote Oscar Eduardo Arango fue atado y amenazado para que entregara el dinero, recolectado en un "templotón" celebrado el fin de semana, según las fuentes.
El segundo comandante de la Policía en el Atlántico, departamento del que Barranquilla es capital, coronel Carlos Rodríguez, anunció una recompensa de cinco millones de pesos a quien suministre información que conduzca a la detención de los delincuentes.