Los vendedores de pescado en la ciudad de Barranquilla se mostraron preocupados por el panorama de escasez, ya que más de la mitad de peces que se consume en la ciudad proviene de Venezuela.
Esto ha generado no sólo malestar entre los vendedores sino también en los consumidores que han tenido que pagar los sobrecostos producidos por el suceso.
Por otra parte, el fenómeno del Niño ha retrasado la subienda de peces que podría terminar con el idilio de los comerciantes y consumidores.
La disminución de proveedores así como el número de cargas que llegaba en horas de la madrugada a la ciudad con destino a la principal plaza de mercado se ha reducido de 10 a 1, indican los comerciantes.
Para responder a la demanda, los comerciantes se han valido del pescado que proviene principalmente del suroccidente del país.