El 4 de marzo de 1988 paramilitares, con lista en mano, asesinaron a 20 trabajadores sindicalizados y simpatizantes de partidos de izquierda en Urabá. En la investigación de esta masacre estuvieron vinculados militares y Luis Rubio Rojas, exalcalde de Puerto Boyacá, condenado por este hecho.