Según varios analistas consultados por El Espectador este acuerdo sería parte de la campaña reeleccionista del candidato presidente Juan Manuel Santos. Sin embargo, no desconocen el beneficio que a futuro puede traerle al país la firma de un acuerdo con las Farc.
Las dos delegaciones, en la tarde de este viernes acordaron la creación de un Programa Nacional de Sustitución de Cultivos Ilícitos, que buscará dar soluciones sostenibles para comunidades campesinas dedicadas a este tipo de actividad, al igual que la implementación de una política de salud pública para hacerle frente al consumo de estupefacientes y una estrategia de política criminal para erradicar el narcotráfico en el país.
El mismo Presidente señaló que con este nuevo paso el proceso tiene más brío para llegar a un feliz término. Así mismo, las Farc acordaron con el ELN un cese al fuego unilateral mientras que en Colombia se desarrolla el proceso de elecciones presidenciales.
Hablan los analistas…
La visión general sobre el diálogo indica que este acuerdo puede llevar a un verdadero final del conflicto en Colombia en todos los aspectos.
El profesor de la Universidad del Rosario, Germán Sahid, afirmó que con este tercer acuerdo en la agenda se evidencia el oportunismo de Santos y contribuye a la politización de los diálogos de paz.
“El presidente ingenuamente cree que la ciudadanía no lee la intencionalidad de este acuerdo y el cese al fuego unilateral. La firma de este tercer punto tiene como intención usar la paz y el acuerdo para ayudar al presidente Santos”. Sahid agregó que la ciudadanía no confía en los acuerdos de paz debido a que no los conocen.
El profesor de teoría Política de la Universidad de la Sabana, Iván Garzón Vallejo, señaló que cualquier punto acordado en las negociaciones de paz se asocia directamente con la campaña del presidente candidato, “la pregunta importante es si logrará detener el descenso de Santos en las encuestas”.
El Director de la Fundación Paz y Reconciliación, León Guillermo Valencia, dijo que este punto le ha dado un salto al proceso ya que es la primera vez que el tema del narcotráfico hace parte de una mesa de negociaciones de paz, lo que le da fuerza a la campaña de Santos.
“Si alguien se arriesga a armar un proceso de paz como su principal decisión tiene que ser su bandera política, es válido para el que está de acuerdo y para el opositor. También Uribe y Óscar Iván Zuluaga han hecho de eso el tema principal de su campaña”, dijo el experto.
Por otra parte, los académicos aseguraron que es necesario que exista una voluntad por parte de las Farc para que sea posible erradicar el problema del narcotráfico en Colombia.
Según Sahid, si los acuerdos son secretos no se puede afirmar que la guerrilla se va a desligar completamente del negocio del narcotráfico, según él, la subversión está utilizando un juego de palabras para negar su rol de narcotraficantes, “las Farc se dedican a procesar y a cultivar la hoja de coca, lo cual es el principio de las drogas ilícitas en Colombia. Dicen que no son narcotraficantes pero aceptan que si tienen negocio de drogas ilícitas”.
Así mismo, León Valencia, dice que con la terminación del conflicto también se volverá innecesario el instrumento del narcotráfico, “las drogas y el narcotráfico para la guerrilla son instrumentales, una herramienta de la guerra, es su negocio, su eje, su objetivo principal es la destrucción del Estado”.
En cuanto al punto de desminar los territorios afectados en el país, los analistas concluyeron que será un largo proceso y que dependerá, en gran medida, de la información y compromiso que asuma la guerrilla para localizar estos artefactos explosivos.
Germán Sahid manifestó que la guerrilla deberá aceptar que con el sembrado de minas han violado el Derecho Internacional Humanitario, “lo interesante será ver qué tanto las Farc se comprometerán a dar información y coordenada, además, aceptar eso como un delito, como un crimen de guerra”.
Iván Garzón aseguró que “la guerrilla no ha mostrado mucho interés en avanzar en el desminado pero sería un gran logro, seguimos teniendo una herencia maldita de los años en los cuales se sembraron miles de minas”.
León Valencia afirmó que este es un logro sobre todo para la población civil, “se necesita un compromiso de la guerrilla para mostrar donde se ha minado y que haya también una decisión del estado de hacer un plan de desminar ya es un punto de partida muy importante para la población civil”.
Frente a la política de salud pública para controlar el consumo de alucinógenos los analistas enfatizaron en el compromiso estatal para cubrir a cabalidad la atención de los consumidores cuáles serán las herramientas que permitirán ensamblar el acuerdo con el sistema de salud colombiano.
“Llama la atención que el sistema sea netamente público, entonces qué se entiende por público en el vocabulario de los negociadores del Estado y de las Farc. Significa que desaparecían los intermediarios privados es decir las EPS”, señaló el analista Germán Sahid.
Iván Garzón se cuestionó sobre la capacidad del Estado colombiano para asumir el incremento en el número de pacientes adictos, “requeriría no solo unas políticas de asistencia sino también unas políticas muy fuertes de prevención, esto es una discusión muy importante para saber los puntos que se van a implementar y así no desbordar el sistema”.
El analista León Valencia hizo especial énfasis en las políticas represivas que hasta el momento no le han funcionado al Gobierno, “el tema de las drogas se debe tratar como un tema de salud pública y no como un delito o un factor de persecución y de represión, eso es buscar caminos distintos para manejar el problema de la droga”, declaró Valencia.
Hasta el momento se han acordado con la guerrilla de las Farc los puntos sobre desarrollo agrario integral, participación política y cultivos ilícitos. Están pendientes por discutir la reparación a las víctimas del conflicto y los mecanismos de implementación y refrendación.