El país está perdiendo de forma acelerada especies vegetales que no han sido estudiadas a profundidad para conocer su química y su genómica. Es por eso que se estarían desaprovechando soluciones médicas, industriales o agrícolas.
Colombia es el cuarto país con mayor diversidad de mamíferos en el mundo, el tercero en diversidad de reptiles y palmas, el segundo en plantas, anfibios y mariposas; y el primer país con mayor diversidad de aves y orquídeas.
Sin embargo, aunque para muchos colombianos estas cifras son motivo de orgullo, el profesor John Albeiro Ocampo del Grupo de Investigación en Recursos Fitogenéticos Neotropicales de la Uiversidas Nacional en Palmira, asegura que el país es ‘bioanalfabeta’, pues no conoce para qué sirven muchos de sus recursos naturales.
En ese sentido, el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia reportó que 768 especies vegetales están amenazadas, entre las que sobresalen orquídeas, especies frutales, maderables y medicinales, entre otras categorizadas como vulnerables y en peligro crítico de extinción.
Esta situación es sumamente preocupante. Como lo señala Luis Eduardo Forero, botánico y curador del Herbario José Cuatrecasas de la Universidad Nacional en Palmira: “Estamos frente a una pérdida acelerada de especies vegetales que no conocemos a profundidad y que pueden desaparecer sin haberles hecho estudios fitoquímicos y análisis de genoma, que muy seguramente podrían ser la solución a múltiples problemáticas médicas, industriales o agrícolas”.
El experto asegura que el riesgo ha aumentado, en gran parte, debido a que la minería a cielo abierto no respeta ni las zonas protegidas. “Es irónico que el Ministerio de Ambiente sea quien formule las políticas proteccionistas en estas zonas, pero que el Congreso, perteneciente al Estado, sea quien apruebe licitaciones ambientales dentro de zonas protegidas”, sostiene Forero.
Educación y protecciónEl profesor John Ocampo dice que es relevante “bioalfabetizar” a los colombianos en los distintos niveles educativos del país. “Debe haber un proceso educativo muy bien estructurado que permita conocer los recursos naturales y concientizar a las personas sobre lo que tienen”, dice Ocampo.
Además, es importante que las instituciones encargadas del tema medioambiental, los Ministerios de Ambiente y Agricultura y las corporaciones autónomas regionales tomen conciencia sobre la promoción de prácticas para la conservación.
“El Ministerio de Agricultura es clave para la esta labor, debe convencer a los campesinos y productores del país de realizar prácticas que no atenten contra el ambiente, como la reducción de los agroquímicos, la conservación de polinizadores naturales, los sistemas agroforestales y la conexión de bosques a través de corredores biológicos”, sostiene el docente Ocampo.
No obstante, el profesor Forero hace hincapié en la realización de estrategias de conservación preventiva, por medio de la declaración de más zonas protegidas y la generación de información científica que proteja las especies.
Empero, el botánico precisa que nada es posible sin el apoyo financiero del Gobierno, que debe generarse a través de políticas públicas que favorezcan la investigación para la conservación.