Por estos días previos al Carnaval, la ciudad de Barranquilla ha sido escenario de penosos actos violentos, de gran contraste con los eventos en los que se han dado. Empezando por el impacto, sobre todo simbólico, que causó el deceso de una lechuza golpeada en el campo de fútbol y ahora el lamentable asesinato a mano armada de una turista malagueña de 32 años.
Irene Cortés era madre de cinco hijos (dos de ellos hijos de su esposo colombiano) y vino a la ciudad atraída por los comentarios que describían al Carnaval de Barranquilla como uno de los mejores en el mundo. Este miércoles en la madrugada fue asaltada, junto con su esposo barranquillero Farid Llinás, a la salida de “La plaza de la cerveza”, ubicado en la calle Murillo con carrera 14, por dos jóvenes que minutos antes habían estado sentados en una mesa cercana a la de la pareja, quienes a su vez estaban acompañados por tres amigos más. Después de darles todo lo que tenían, uno de los muchachos, sin razón aparente, disparó contra la joven. Es él, precisamente, quien hoy se encuentra bajo la custodia de las autoridades. Tiene 20 años. Se identifica como Brayan Darío Escorcia Blanco y se presume que estaba drogado. Iba acompañado, aparentemente, por un menor de edad, quien logró escapar en un taxi.
En lo que va corrido del año se han registrado en la ciudad 59 homicidios: 47 con armas de fuego y 12 con arma blanca, ocurridos, la mayoría de ellos, durante el fin de semana. Ni durante el viernes de Guacherna, ni tampoco en los otros desfiles que se han venido realizando previos a la fiesta central, se habían detectado casos de homicidios. Se confiaba en que la prohibición del porte de armas, dada por el Consejo Departamental de Seguridad para todo el departamento del Atlántico evitara estos casos, poco comunes durante las fiestas. La regulación se hace imprescindible, ya que el consumo de alcohol se intensifica en esta época.
El cuerpo de Irene Cortés se encuentra ya en proceso de repatriación por el consulado español en Cartagena. Las autoridades están ofreciendo una recompensa de 5 millones de pesos por la captura del segundo delincuente, que dicen tener identificado, gracias a unas imágenes captadas por una cámara del local. El capturado se declaró culpable y aseguró que lo hizo por sus dificultades económicas y su hija, quien se encuentra enferma.