Veintitrés niños del departamento del Chocó fueron trasladados a Quibdó, capital de ese territorio, con alto grado de desnutrición, según informaron fuentes indígenas y religiosas. Las mismas fuentes señalaron que esperan la llegada a ese mismo lugar de al menos otros 16 con alto grado de desnutrición y destacaron que unos diez niños han muerto en lo que va del año por esa misma causa.
La Diócesis de Quibdó y la Asociación de Cabildos Indígenas embera, wounaan, katío y chamí del Chocó (Orewa) precisaron que los menores habitan en el municipuio de Aguasal, que pertenece al municipio de Bagadó, a unos 400 kilómetros al noroeste de Bogotá.
"Fueron trasladados desde la comunidad de Aguasal hasta Quibdó 23 niños y niñas junto con sus madres con problemas graves de desnutrición. Otros 45 menores quedaron en la comunidad en la misma situación", de acuerdo con un comunicado de Orewa.
La Diócesis de Quibdó, por su parte, reconoció que "la emergencia está siendo atendida por las instituciones del Gobierno de manera oportuna". Advirtió, sin embargo, que "queda en evidencia que la situación de crisis alimentaria en todas las comunidades indígenas del Chocó es grave y requiere de la coordinación de todas las instancias gubernamentales para darle solución".
Una misión médica fue enviada a la zona desde Quibdó para establecer la situación real de esa comunidad. Entre tanto, la organización aborigen y la Diócesis atribuyen las causas de esa situación a factores como la restricción que impone la Fuerza Pública a la entrada de alimentos a las comunidades indígenas aduciendo que son ‘para la guerrilla’, incluso comida que es para los restaurantes escolares y los desayunos infantiles.
En otras zonas, añaden las fuentes, "algunos de los productos de pan coger (agrícolas de primera necesidad) no se han podido cosechar dado que les ha entrado ‘enfermedad y se han secado’, cuando no se lo comen los actores armados, quienes también restringen a los indígenas la posibilidad de ir a sus fincas".
Esa es una "constante de un departamento" que transita "entre la pobreza extrema, condiciones inhumanas y la gran riqueza departamental y la corrupción administrativa", denunciaron también las fuentes. En 2006 "murieron 52 menores, en el 2007 murieron 28 y lo que va corrido del año 2008 han muerto 10 por la desatención de enfermedades prevenibles y curables", indicaron.
La Diócesis y la Orewa formularon un llamado "al Gobierno Nacional, a las instituciones del servicio de salud (…) para que se organice un plan de atención (…) y se investigue a quienes tienen la responsabilidad de prestar los servicios a esos pueblos", y "se prevenga la enfermedad y muerte de los mismos".