Comunidad, Gobierno, Policía y sector privado se reunieron en el foro “Convivencia en los territorios”, la semana pasada en la capital antioqueña. Primero, para discutir desde las experiencias de la Comuna 8, una escuela rural y una asociación de mujeres en Caucasia, cómo el trabajo conjunto entre la sociedad, la Policía y las instituciones públicas ha ayudado a combatir la inseguridad y a mejorar la convivencia en los territorios que enfrentan nuevos desafíos en el posacuerdo.
En el primer panel, la sociedad fue la protagonista. Allí estuvo Édwar Moreno, profesor de la escuela San José de la Montaña, quien a través de la huerta escolar, y con la ayuda de la Policía de Carabineros, ha incentivado el amor por el campo en sus estudiantes de quinto grado. A su lado estuvo John Corrales, rector del colegio La Libertad de la Comuna 8. Junto con la Policía Metropolitana capacitan a los jóvenes de noveno grado para que promuevan el Código Nacional de Policía en la institución y el barrio. Esta experiencia disminuyó las riñas entre los estudiantes y los ha acercado más a los vecinos. Por último, Paola Fernández, integrante de la Asociación Municipal de Mujeres de Caucasia (Asomuca), explicó cómo han empoderado a las mujeres en este municipio a través de la generación de empleo, y la importancia de la articulación institucional para mejorar las rutas de atención en casos de violencia de género.
Estuvieron acompañados por el general Álvaro Pico Malaver, jefe de la Unidad Policial para la Edificación de la Paz. El alto oficial explicó que el principal desafío de la institución ha sido cambiar las dinámicas represivas por otras en las que no medie la violencia. “La presencia de nuestros policías no debe ser vista desde la represión, sino desde la generación de espacios para la convivencia”.
“Nos reunimos con las comunidades, con sus líderes, para conocer las expectativas frente al servicio. Nos dimos cuenta de que no solo la presencia de la fuerza pública tiene incidencia en la seguridad, sino también en la atención de necesidades básicas”, resaltó durante el encuentro.
La segunda parte del foro fue el espacio para que el Gobierno, la Policía y el sector empresarial dieran a conocer sus propuestas y programas para llenar los vacíos que dejó el Estado y que han aprovechado los grupos armados ilegales.
En el panel “Oportunidades de articulación para mejorar la convivencia en los territorios” participaron Juan Carlos Restrepo, consejero presidencial de Seguridad; el general Gustavo Moreno, director de Seguridad Rural de la Policía Nacional; Miguel Ayala, director ejecutivo de la Fundación Orbis, de la empresa Pintuco, y Ómar Julián Salas, director de Justicia, Seguridad y Gobierno del Departamento Nacional de Planeación.
La discusión se movió alrededor de cómo debe trabajar el país para lograr la reconciliación, disminuir los índices de violencia y darles voz y poder a las comunidades.
Las opiniones de los invitados coincidieron en que lo indispensable para alcanzar un grado de sana convivencia en Colombia es la articulación entre todos los actores. Pero, ¿cuál es el papel de cada entidad?, ¿cómo lograr que haya efectiva cooperación?, y lo más importante, ¿cómo construir confianza en la sociedad? Esas fueron los principales interrogantes que se discutieron en este panel.