Foto: CRISTIAN GARAVITO
El Espectador continúa su viaje por el río Atrato, donde hoy las comunidades ven regresar los combates y la lucha por el control de los recursos para la guerra. Coca, madera y oro no son más que la bonanza de la pobreza. A las víctimas, el Estado les sigue incumpliendo con las prometidas indemnizaciones.