Francisco Estupiñán Heredia, el ministro de Agricultura y Desarollo Rural, desde que estaba sentado en la presidencia del Banco Agrario no sólo ha sido testigo de protestas y reclamos por parte del sector agropecuario. También, tuvo que cuadrar la billonaria chequera que manejaba para tratar de facilitarle la vida a los productores. Estando al mando de esta entidad, junto al entonces jefe de la cartera agropecuaria, Juan Camilo Restrepo, afrontó el paro cafetero que estalló el 25 de febrero y también, las manifestaciones de paperos, arroceros, cacaoteros y de otros sectores.
Ahora, Estupiñán —a quien el presidente Juan Manuel Santos nombró como ministro en mayo pasado—, afronta una de las más complejas pruebas del actual Gobierno: el paro nacional agropecuario, al que se volcaron el pasado lunes lecheros, paperos, cafeteros, arroceros, pequeños mineros y también, los camioneros. El mensaje de Santos, fue decirles a los campesinos que el Estado respeta la protesta, que está en disposición de dialogar y les pidió que no se dejen manipular de los violentos. “La instrucción a la Fuerza Pública sigue siendo la misma”.
Y bajo estos lineamientos, el ministro Estupiñán durante los últimos días ha viajado a algunos de los puntos más críticos de las concentraciones para dialogar con los representantes campesinos. Los reclamos del campo crecen con el paso de los días y se fundamentan a grandes rasgos en revisar los acuerdos de libre comercio firmados, los altos costos de producción, los malos precios a los que se pagan los productos agropecuarios, el acceso a la tierra y la búsqueda de políticas contundentes para el agro.
Antes de que llegara la hora cero del paro nacional agropecuario, Estupiñán se había reunido con representantes de la Dignidad Cafetera, con el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, y con el vicepresidente Angelino Garzón para escuchar el inconformismo de los caficultores, quienes en ese momento alegaron que los subsidios estatales no estaban llegando a los productores más pequeños. Tras las discusiones, el Gobierno acordó con el gremio caficultor un mecanismo para el pago inmediato del apoyo en el momento de la comercialización del café.
“Realmente lo que hay son algunos bloqueos y marchas. Paro como tal no. Lo que se conoce como paro es que se deje de producir. Hay sectores que vienen cosechando. Estamos dispuestos a dialogar siempre y cuando no haya bloqueos, y también a ir a las regiones a hacer mesas de trabajo. También, hay que judicializar a quienes obstruyan las carreteras”, manifestó el ministro de Agricultura a este diario.
Una de las primeras acciones del Gobierno y de Estupiñán, en un intento por llegar a un acuerdo con los campesinos y atenuar los ánimos de la protesta nacional, fue desplazarse a Ipiales (Nariño) con funcionarios de entidades estatales como el ICA y el Incoder. Allí, en esta región fronteriza con Ecuador, cientos de cultivadores de papa y lecheros resaltaron su mala situación de precios en medio de las manifestaciones.
Con los representantes campesinos, se acordó una mesa de trabajo para estudiar en detalle los problemas que tienen los paperos y lecheros de la región. “Los avances estarán supeditados a que se levanten los bloqueos de las carreteras”, advirtió el ministro Estupiñán.
El pasado jueves, ante la creciente protesta en Boyacá, el ministro del Interior, Fernando Carrillo, el gobernador de Boyacá, Juan Carlos Granados, el defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, representantes de los agricultores y el ministro de Agricultura, trataron de zanjar diferencias para dar paso a un acuerdo con el que se le pusiera punto final a varios días de manifestaciones y de choques con la Fuerza Pública en el Departamento.
Aún así, los líderes de la Dignidad Papera señalaron que las garantías por parte del Gobierno son escasas y que las promesas tras el paro papero conjurado en mayo —como la entrega al sector de $40.000 millones en auxilios—, no se han cumplido. Denunciaron que al menos 800.000 litros de leche en Boyacá, Cundinamarca y Nariño se han quedado represados en los últimos días, llevando a los campesinos a perder miles de millones de pesos.
Aunque la salida al paro nacional no es clara todavía, y pese a que la posición del Gobierno apunta a pedirle coordinación a gobernadores y a alcaldes para dar garantías de orden público en las zonas más afectadas del país, sectores como turismo, negocios, centrales de abasto y comercialización de productos agropecuarios en departamentos como Boyacá, Cauca, Nariño, Huila, Putumayo, Arauca y Cundinamarca, están sintiendo en forma los estragos de la anunciada protesta.
Los puntos pendientes del paro
Durante los últimos días, la situación de orden público se ha hecho más compleja en regiones como Cauca, Huila, Cundinamarca, Eje Cafetero e incluso Antioquia. Los disturbios han dejado más de 180 capturas y cerca de 100 policías heridos. Por ahora, el Gobierno ha visitado dos regiones en busca de apaciguar los ánimos.
Dentro de las tareas pendientes de los próximos días está el diálogo con las organizaciones campesinas en regiones cruciales para el agro como Huila, Cauca y Cundinamarca. Aunque los líderes del paro nacional insisten en convocar a una mesa única de diálogo, el Gobierno continúa convencido de que la estrategia para buscar una salida al problema es la realización de reuniones con cada uno de los sectores agropecuarios.