Adriana Domínguez es una de los colombianos que en los últimos días regresó al país procedente de Japón.
Ella, como nadie, vivió de primera mano la tragedia dejada el terremoto que desencadenó en un tsunami.
En su relató de la tragedia recordó que ese día en Fukushima el mar “parecía un monstruo gigante negro, botando humo”.
En medio de lágrimas, vio como “el monstruo se comió” a una camioneta repleta de niños, mientras ellos pedían auxilio.
“Las calles en forma de rayos y carros enterrados”, recordó en llanto.