Angustiados y sin ingresos se encuentran los dueños de los más de 500 moteles registrados en Santander. Según la Cámara de Comercio de Bucaramanga, por las restricciones que se establecieron a raíz de la pandemia, los anticipos, primas y salarios de muchos de los empleados que dependen de estos lugares están congelados.
Voceros del sector reiteran que los moteles en el departamento representan más de 8.000 empleos directos y más de 12.000 indirectos, cuestión por la que reclaman una reactivación pronta, para darle alivio económico a más de 36.000 santandereanos.
Sonia Villabona, una de las representantes del gremio de administradores de moteles en el departamento le dijo al periódico local Vanguardia Liberal que “Hemos seguido pagando sumas millonarias en servicios públicos, puesto que el recibo del agua llega atrasado dos meses y la energía aumentó su tarifa, en fin…”, y añadió que no fueron “beneficiados por los subsidios de nómina que otorgó el Estado. Además, los bancos no nos prestan dinero, pues nuestro sector es de alto riesgo para la Superintendencia Financiera”.
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Uno de los argumentos principales que exponen desde el sector es que las medidas de bioseguridad y asepsia no son nuevas para ellos y que en cualquier momento en el que las autoridades lo decidan, pueden seguir ejerciendo funciones sin representar un peligro sanitario.
Además, Villabona expuso que “Nuestro personal siempre está protegido y lo más importante es que en ningún momento hay contacto con el cliente”.
Según el instituto Nacional de Salud, en Santander hay reportados 499 pacientes para COVID-19.