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El camino cierto e iluminado

Luego de una crisis económica sufrida a final de la década de los noventa, el país logró consolidarse como uno de los más prósperos. Dejó de ser un Estado fallido.

22 de febrero de 2014 - 06:43 p. m.
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Es sabio y prudente hacer paradas de reflexión a lo largo del camino. Preguntarse, por ejemplo, ¿hacia dónde vamos? En tal sentido, es válido mirar con honradez hacia atrás, y preguntarse: ¿Qué es lo más importante que ha pasado en Colombia en los últimos 10 ó 12 años?

Hacia 1998-1999 el país experimentó una de sus peores crisis políticas y económicas. Diversos analistas consideraron que Colombia estaba entrando en la categoría de los estados fallidos, o sea aquellos donde el gobierno no puede cumplir sus funciones básicas (defensa, justicia, manejo macroeconómico). En tal situación no se tiene control del orden público y el desorden económico lleva al desempleo, la pobreza, las crisis de las entidades financieras y al debilitamiento del aparato productivo.

En un período de 12-13 años Colombia logró pasar de candidato a Estado fallido, a candidato a ingresar a la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo, (OCDE), el club de las naciones más prósperas y mejor organizadas a escala global.

Se trata de una transformación casi milagrosa. La economía ha crecido en forma sostenida y ahora somos la segunda de mayor tamaño en Suramérica, después de Brasil. El desempleo y la desigualdad han disminuido; los bancos se encuentran bien capitalizados; la inversión extranjera ha aumentado en forma significativa y el país se ha convertido en un actor relevante en diversos escenarios de la comunidad internacional, desde el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas hasta la formidable Alianza del Pacífico y la Cumbre Mundial del Desarrollo Sostenible.

Todos estos factores, unidos a la profesionalización de las Fuerzas Armadas, han facilitado el inicio de un proceso de paz que ha integrado las lecciones del pasado, con capacidad de resolver el conflicto armado que tanto le ha costado al país en los últimos cincuenta años.

Cuando los historiadores del futuro examinen con objetividad el período comprendido entre el año 2000 y el año 2013, van a concluir que esta transformación se debe a los gobiernos de Andrés Pastrana, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. El presidente Pastrana puso la economía en orden, reactivó las relaciones internacionales y sacó adelante el Plan Colombia. El presidente Uribe impulsó la política de seguridad democrática, fortaleció la confianza de los inversionistas y alentó con entusiasmo otros programas sociales, como es el caso de Familias en Acción.

El presidente Santos ha fortalecido la economía y las relaciones internacionales y ha logrado disminuir el desempleo y la desigualdad. Le ha dado una gran prioridad al proceso de paz, convencido de que si logramos terminar el conflicto armado, el país daría un gran salto cualitativo y tendríamos la oportunidad de mejorar el bienestar de los colombianos.

El país debe reconocer que nuestros últimos tres mandatarios contribuyeron de manera decisiva al desarrollo nacional y le cambiaron en forma positiva su trayectoria. Como en todo gobierno se cometieron errores, pero no sería justo desconocer sus importantes aportes y sus grandes aciertos.

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Queda mucho por hacer en frentes como la reforma a la justicia, los programas de infraestructura y el mejoramiento de la calidad de la educación. Pero Colombia tiene camino. Y camino cierto e iluminado: mucha gente nueva lo está iluminando.

 

* Presidente de Colombia 1982-1986

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