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El espinoso camino del posconflicto

Sin desconocer que falta mucho por andar, el presidente Juan Manuel Santos dijo ayer, durante el Consejo Privado de Competitividad: “Si logramos la paz vamos a tener el camino aún más abierto, porque el conflicto nos ha encadenado y no nos permite pensar en el largo plazo.

07 de noviembre de 2013 - 05:13 p. m.
Foro “Ciudad y posconflicto” en la UN. / Luis Ángel
Foto: LUIS ANGEL
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Estamos construyendo una situación que nos permita vivir en un país sin tener que dispararnos, sin tener que matarnos”. Una mirada más crítica tienen al respecto algunos analistas.

En el debate “Ciudad y posconflicto”, que realizó ayer la Universidad Nacional con apoyo de El Espectador, opinaron que la firma de un proceso de paz entre las Farc y el Gobierno será apenas el primer paso, porque el reto más grande es asegurar la reinserción y la seguridad tras la desmovilización.

Para Hugo Acero, exasesor de seguridad y convivencia de Bogotá, es muy probable que si se firma la paz los niveles de violencia se acrecienten, porque hay estructuras rentables ilegales, como el narcotráfico, que seguirán, aunque fragmentadas, lo que podría disparar la violencia en las regiones.

En cambio, para Fernando Montenegro, urbanista de la Universidad Nacional, el conflicto se concentra principalmente en los municipios más pobres, aquellos desconectados de los polos de desarrollo, y la clave para que no se repita la historia de las bacrim, producto de un proceso de desmovilización mal ejecutado en el gobierno pasado con los paramilitares, es integrar los espacios rurales a los grandes espacios urbanos, sin perder de vista que cada ciudad es distinta: Bogotá reaccionará distinto a Cali al posconflicto.

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