La decisión fue unánime: el paro estudiantil se suspende, pero no se levanta. El anuncio lo hicieron en rueda de prensa los mismos líderes que han estado al frente de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) desde su creación, el pasado agosto. Enfáticos, directos y con un aire de triunfo que reiteran en todas sus comunicaciones, le explicaron al país que volverán a clases, como lo habían prometido si el Gobierno retiraba la reforma a la educación del Congreso —que pretendía actualizar la Ley 30 en materia de recursos, calidad y cobertura—, pero advirtieron que las movilizaciones continuarán y que serán las asambleas de cada universidad las responsables de decidir si el paro en su institución sigue o termina aquí.
Habrá una nueva reunión nacional el próximo 3 de diciembre en Manizales y allí se definirá cuál será la metodología a seguir para construir, en compañía del Gobierno, esa reforma que tanto sueñan, “por una nueva educación”. Al finalizar el encuentro, Sergio Fernández, uno de los 11 líderes de la MANE en Bogotá, aseguró: “Esperamos que el Ministerio cumpla con las condiciones que propusimos, porque si no el movimiento estudiantil volverá a estallar”.
Se refiere a las tres condiciones que pactaron el sábado pasado cerca de tres mil estudiantes de todo el país, quienes sostuvieron una reunión extraordinaria para definir su posición frente al anuncio que había hecho el presidente Juan Manuel Santos de retirar la reforma del Congreso —ya antes el Gobierno había cedido para retirar de la iniciativa un polémico artículo que permitía la creación de universidades con ánimo de lucro—.
Los estudiantes habían pedido que se hiciera efectivo el retiro del proyecto de ley (lo que ratificó ayer en la mañana la Comisión Sexta de la Cámara de Representantes), que el Ministerio de Educación demostrara “voluntad real” para formular de manera conjunta un nuevo proyecto con la comunidad universitaria y que el Gobierno se comprometiera con “las garantías políticas y civiles” para desarrollar el derecho a la protesta. Ante estas peticiones hay que decir que la misma ministra de Educación, María Fernanda Campo, ha sostenido que el Gobierno respeta el derecho a las protestas pacíficas y ha reiterado su voluntad para sentarse a dialogar con los estudiantes la creación de una nueva reforma.
“Nos asumimos como continuadores de la lucha histórica de los estudiantes colombianos, la comunidad académica y los sectores sociales por una nueva educación”. Este enunciado, que formó parte de las conclusiones que dio la MANE el sábado pasado, resume su filosofía. Su razón de ser. La MANE nació para unir y organizar a los estudiantes de las universidades públicas del país. A aquellos inconformes con la reforma a la educación superior que proponía el Gobierno y en la que se mantuvo hasta el viernes pasado a pesar de la oposición de miles.
Bastaron sólo tres meses desde su constitución para que lograran una movilización histórica, no vista en el país desde 1971. Marcharon por las principales calles del país, dijeron “no” a la reforma y a las “imposiciones” del Gobierno, y pusieron sobre la mesa sus propias condiciones para finalizar el paro académico que llegó a un mes. Pidieron que se retirara la reforma del Congreso y sólo hasta ese momento cesarían las protestas y volverían a clases.
Han demostrado ser un movimiento sólido, muy a pesar de que en encuentros anteriores se hayan expresado algunas inconformidades por parte de los alumnos de universidades regionales que pidieron, a través de un comunicado, que cada universidad tuviera un vocero en la mesa y que “los encuentros del comité operativo, las plenarias y los encuentros programáticos de la MANE se descentralicen y se distribuyan en las distintos campus universitarios de manera rotativa”.
Paola Galindo, líder de la Mesa, explica que en la reunión del sábado pasado hubo distintas posiciones y algunos estudiantes de las regiones se declararon contrarios a las tres condiciones de la MANE, pero que precisamente esas diferencias serán discutidas el 3 de diciembre en Manizales. Y sobre la posición que tienen frente al Gobierno, aseguró: “Es berraco que uno arme la metodología sin tener las garantías necesarias del Gobierno”.
El día 24 de este mes nuevamente se tomarán las calles los estudiantes del país. Lo harán en solidaridad al movimiento estudiantil chileno, que les pidió realizar una jornada conjunta.