El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Emergencia invernal en el país alcanza nivel alarmante

A nueve de los grandes embalses no les cabe más agua. El de Urrá se desbordó y causó una creciente del río Sinú que inundó ocho municipios de Córdoba. Hay 2’121.894 damnificados.

16 de diciembre de 2010 - 06:07 p. m.
PUBLICIDAD

Un país de paradojas. Esa es la realidad de la inundada Colombia de estos días, en la que a fuerza de aguaceros está completamente disipado el fantasma de escasez que rondaba hace apenas un año los embalses del país, los cuales ya no andan en estado crítico por falta de líquido, sino porque el exceso de agua amenaza con desbordarlos.

Ya ocurrió con el embalse de Urrá, Córdoba, que fue incapaz de contener los 4.000 metros cúbicos de agua por minuto que cayeron en las lluvias del miércoles. El líquido excedente desbordó el río Sinú, cuyas aguas causaron estragos en los ya pobres y azotados municipios de Tierralta, San Pelayo, Cereté, Valencia, Lorica y en la capital cordobesa, Montería.

La emergencia puso a correr al ministro de Transporte, Germán Cardona, quien llegó de urgencia a Montería para ayudar a controlar la situación. Los primeros reportes indicaban que los lugareños lo perdieron todo, pero no había víctimas mortales. Incluso en Montería fue necesario evacuar los barrios Nuevo Milenio, Zarabanda y Brisas del Mar.

Lo más grave es que la situación de Urrá podría repetirse en nueve de los más grandes embalses del país, en los que se genera más del 84% de la energía que consumen los colombianos. En Antioquia la preocupación se centra en las represas de Miel I, Peñol, Playas, Riogrande, San Lorenzo y Troneras, que ya superaron el 100% de su capacidad de almacenamiento. La represa de Prado, al sur del Tolima, está en el 124% de su capacidad y hace varias semanas sus compuertas tuvieron que ser abiertas para dejar escapar el agua, situación que alcanzó a asustar las poblaciones asentadas aguas abajo.

Pero hay otra paradoja peor. Gracias a la abundancia de agua en los embalses, el precio de la energía está hoy a $55 kilovatio-hora, cuando hace tres meses era tres veces superior, beneficio que, de todas formas, el usuario final no verá reflejado en su factura. La razón, los distribuidores tienen contratos a largo plazo, según explicó María Zulema Vélez, presidenta de Acolgen. La reserva hídrica total en el país es hoy del 80,16%, lo que permite la producción del 84% de la energía de consumo interno.

Las represas del Valle y el Oriente también se acercan a un nivel crítico. En el caso de Urrá, Alfredo Molano, presidente de la represa, enfatizó que la corriente de agua no les ha permitido embalsar y que si sigue lloviendo en el Nudo de Paramillo la situación se puede agravar.

Pero los desbordamientos no sólo ocurren por acumulación de líquido en las grandes represas del país. Las principales corrientes hídricas de Colombia, el Magdalena, el Cauca, el Atrato y el Sinú entre ellas, han causado estragos en las partes altas, medias y bajas de sus cuencas y los afectados por el invierno llegaron este jueves a 2’121.894, con emergencias en 696 municipios de 28 de los 32 departamentos del país.

Temas recomendados:

Ver todas las noticias