A la primera reunión del movimiento estudiantil, Laura Ligarreto, de 21 años, asistió por la invitación de una amiga. Confiesa que no tenía ningún interés en ir, pero se decidió porque no tenía nada más que hacer. Se dejó tentar por la movilización social y ahora, luego de cinco años, desde ese primer encuentro, hace parte de los 11 voceros de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE). Está feliz y orgullosa: la ‘gran toma de la ciudad’, como la llama, fue una jornada nacional y colectiva.
Laura se despertó muy temprano por la llamada de un funcionario del Distrito con quien coordinaría que toda la jornada transcurriera en calma. No se había enterado de que alrededor de las 5:30 a.m. en el Portal del Norte de Transmilenio, un grupo de 30 estudiantes trató de interrumpir el tránsito de los buses articulados, situación que fue controlada por las autoridades. Esta fue la primera manifestación que dificultó la movilización en la capital.
A las 9:27 de la mañana se conoció el avance de grupos estudiantiles más grandes que marcharon por las principales vías de la ciudad: la calle 26, la carrea séptima, la carrera 10, la carrera 30, la avenida Caracas, la avenida Primera de Mayo, entre otras. Pese a los trancones y retrasos en el sistema Transmilenio, la jornada transcurría en calma y alrededor de las 11:00 a.m. las autoridades Distritales se mostraban tranquilas y confiadas en los buenos resultados con los que terminaría el día. Para Mariela Barragán, secretaria de Gobierno, el hecho de que los estudiantes estuvieran transmitiendo videos en internet sobre los avances de la marcha fue una muestra de su compromiso para manifestarse de forma pacífica.
Hacia el mediodía, Laura Ligarreto esperaba en la Alcaldía Mayor la llegada de los primeros grupos de estudiantes a la Plaza de Bolívar. Sin haber comido nada desde que salió de su casa en la mañana, se mostró tranquila por el cumplimiento de los acuerdos discutidos en las mesas de trabajo con el Distrito, y destacó que “se ha venido bajando el tono de las posibles confrontaciones con la fuerza pública” y que los estudiantes “cumplieron con el autocontrol en las marchas”.
Sin embargo, Laura no es tan optimista ante los pronunciamientos del Gobierno Nacional. Frente al anuncio que realizó ayer el Presidente Juan Manuel Santos, en el que aseguró que el Gobierno retiraba la reforma si los estudiantes regresaban a clases, Ligarreto se mostró firme en la decisión de mantener el paro, por lo menos, hasta que el sábado se reúnan todos los organizadores de la movilización y discutan qué acciones van a seguir. “No confiamos mucho en lo que diga el presidente. Sucedió en el 2002, en 1998, incluso en 1992 porque la Ley 30 fue aprobada el 28 de diciembre de ese año. Entonces nosotros queremos tener garantías”.
Hoy el presidente Juan Manuel Santos insistió en que retirará la reforma, siempre y cuando termine el paro. “Ustedes convocaron este paro para que se retirara la reforma y ya respondimos positivamente a su solicitud. Vamos a retirar la reforma si levantan el paro y vuelven a clases. Aquí no hay ninguna amenaza de por medio”, subrayó el jefe de Estado durante la clausura del Foro Nacional de Calidad Educativa, en Bogotá.
La Secretaría de Gobierno confirmó que 16 personas habían sido detenidas por ocasionar disturbios en las marchas. Se calcula que más de 30.000 personas llegaron a la Plaza de Bolívar, donde se concentraron estudiantes, profesores, miembros de las centrales obreras, representantes del Congreso de los Pueblos y la Minga Indígena, y algunos líderes políticos, como la excongresista Piedad Córdoba.
A las 5 de la tarde, en la tarima de la Plaza, continuaron las presentaciones de diferentes grupos musicales que se sumaron a la movilización de los estudiantes. Laura Ligarreto, quien continúa con las labores de logística, aseguró que el campamento estudiantil se realizará en la Universidad Distrital. La Alcaldía brindará acompañamiento y esperan que el domingo los estudiantes de otras regiones regresen a sus lugares de origen.