Tras más de diez días de ocurrida la avalancha que sepultó a 320 personas en Mocoa, capital del Putumayo, y que dejó tres centenares más desaparecidas, la población intenta recuperarse de la tragedia y recuperar la vida que llevaban antes de la noche del 31 de marzo. Los estudiantes, uno de los sectores más afectados, no habían podido regresar a sus escuelas porque en el municipio no había energía eléctrica ni agua potable. Las estructuras también quedaron destruidas o averiadas por la fuerza del agua que arrastró consigo lodo y piedras gigantes.
Varias instituciones educativas quedaron destruidas completamente, y otras estaban siendo utilizadas como albergues, tal es el caso del Instituto Tecnológico del Putumayo (ITP), que albergó por más de cinco días a más de mil personas. “El próximo lunes se reanudan las clases para que los niños puedan volver al colegio. Vamos a traer gente experta, profesores expertos, para darles a los niños una ayuda psicosocial”, dijo el presidente Juan Manuel Santos.
Este miércoles se inició el traslado de las personas que estaban alojadas en los colegios a un albergue llamado “El pepino”, que tiene capacidad para 500 personas.
Al terminar el traslado, se va a iniciar la adecuación de las instalaciones de los centros educativos. De acuerdo con el Puesto de Mando Unificado (PMU), se van a limpiar, adecuar las instalaciones y reparar los muros. Los organismos encargados visitarán las escuelas para verificar que el sistema de alcantarillado y de almacenamiento de agua se encuentre disponible.
De acuerdo con la ministra de Educación, Yaneth Giha,12.000 niños fueron los que se quedaron sin educación. El Gobierno Nacional apoyará a los menores con asistencia psicosocial y apoyos económicos. Hasta el momento se han atendido 874 casos individuales y 2.008 en forma grupal.
Por medio de la cuenta del Gobierno Nacional #TodosConMocoa se han recaudado más de $6.007 millones.