Timoleón Rodríguez, alias ‘Timochenko’, máximo jefe de las Farc, reconoció la responsabilidad de ese grupo insurgente y del Eln en el derribamiento de un helicóptero el pasado nueve de enero, en Anorí (Antioquia). Siniestro en el cual murieron cinco personas, entre ellas, dos civiles. En un artículo publicado en el sitio de las Farc, el guerrillero manifestó que «cada día es más claro que la apelación al recurso de los bombardeos masivos no obedece a otra causa que a la incapacidad del Ejército Nacional para golpear sobre el terreno a la insurgencia».
Asimismo, esa organización guerrillera reconoció su culpabilidad por un atentado perpetrado en Pradera (Valle) que dejó como resultado 56 personas heridas, le causó la muerte a un hombre y afectó a cinco edificaciones del parque principal, entra estas, a la Alcaldía Municipal.
De igual manera, en este caso el grupo insurgente se pronunció y aceptó su autoría en el ataque. Las Farc afirmaron que la acción fue ordenada por la Columna Móvil Arturo Ruíz pero sin la coordinación del secretariado del grupo, por lo cual, dijeron que adelantarán acciones disciplinarias a los autores de la situación, que según el mismo documento, «jamás tuvieron la intención de ocasionar algún daño a la población civil no combatiente». Estas declaraciones han generado controversia sobre la posibilidad de que haya divisiones en ese grupo armado ilegal que puedan afectar las negociaciones en La Habana. El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, dijo al respecto que este comunicado es una muestra de «cinismo y sinverguencería».
Jorge Restrepo, director del CERAC, (Centro de Recursos para el Análisis de Conflicto) y Ariel Ávila, investigador de la fundación Paz y Reconciliación, aseguran que es precipitado decir que dentro de la organización insurgente hay divisiones. No obstante, sostuvieron que de haber diferencias, estas podrían ser una piedra en el zapato para los diálogos de paz.
¿Qué conclusiones le deja la última manifestación de las Farc?
Jorge Restrepo: «Es el punto natural de control de las estructuras guerrilleras. Es una declaración histórica. En la caso de las columnas móviles, son organizaciones que por su naturaleza muchas veces son incontrolables. Lo que hace las Farc con el comunicado, es advertir sobre el riesgo de afectar a la población civil, porque no hacen parte de sus políticas de conducción de la guerra».
Ariel Ávila: «Es la primera vez que las Farc reconocen públicamente un hecho, mejor dicho, que hacen un jalón de orejas a sus estructuras, lo cual es sorprendente».
¿La declaración puede ser tomada como una posible división dentro ese grupo armado?
J.R: «Cuando uno habla de una división puede referirse a dos, tres o cuatro grupos pero lo que creo que hay es una dificultad de control».
A.A: «Es muy acelerado decir que se está presentando una división al interior de las Farc. Es un ajuste interno que se está dando. De hecho, el bloque móvil Arturo Ruíz que opera ahí entre Florida, Buga, Pradera y toda esa zona es un bloque que manejaba ‘Pablo Catatumbo’. No es un bloque fuerte y ahí los comandantes son cercanos a Catatumbo. Entonces lo que hay que tener en cuenta es que es un jalón de orejas, no lo entendamos como una división. De hecho preocupa más en grupos en Antioquia o Chocó, porque parece que estuvieran más descoordinados con las Farc». Pero puedo decir con seguridad que las Farc no van a salir de este proceso de paz unidas».
¿Qué opina del hecho de que los autores del atentado en Pradera sean disciplinados?
J.R: «Significa un mensaje de que van a conducir sus acciones atendiendo el principio de distinción, eso supone, como ellos mismos lo dicen, que van a buscar conducir la guerra con una orientación militar diferente».
A.A: «En las últimas semanas fueron abatidos 56 guerrilleros y la población civil básicamente lo que hace es alegrarse y nadie cuestiona esto, teniendo en cuenta que estamos en un proceso de paz. Pero cuando las Farc hace algo, todo el mundo se le va encima. Lo que hace esta guerrilla es decirle a sus estructuras que no hagan acciones de terrorismo donde haya población civil para minimizar el costo en la opinión pública y más bien, dedicarse a atentar en zonas rurales contra estructuras de las fuerzas militares. Entonces hay que entender ese ajuste que está dando las Farc».
¿Los últimos atentados pueden significar una piedra en el zapato para el proceso de paz?
J.R: «Sostengo que el gran riesgo que tiene el proceso es que llegase a ocurrir un atentado terrorista o de corte terrorista que puede provenir de varios orígenes. Pero sin importar el objetivo, el número de víctimas, o los daños que ocasione, podría llegar a romper el proceso de paz porque es una guerrilla difícil de controlar».
A.A: «Lo que va terminar pasando es que a las Farc les tocará anunciar una tregua para el periodo de elecciones a congreso; porque cualquier cosa que hagan en este momento, va ser cobrada en la disputa electoral que se avecina. La agenda del proceso de paz está muy atada a la agenda electoral. Ellos van a terminar bajando sus acciones porque de seguir así, el costo va ser muy alto».