La desaparición de esta familia, oriunda de Zipaquirá, se produjo hacia las siete de la mañana del 24 de agosto del 2008, la señora, Virginia Lora, de 73 años de edad, su hijo Javier Laverde Lora, de 51 años, y la novia de este, Angélica Gómez, viajaban entre el Rosal y Chía, Cundinamarca cuando se perdió su rastro.
Las primeras versiones sobre la desaparición y posterior asesinato de esta familia, señalan que se trataría de empleados y hasta familiares, que estarían interesados en las propiedades de los Laverde.
Por el momento la investigación quedó en manos de la Fiscalía, que establecerá los motivos de la desaparición y los posibles responsables del hecho.